Esto que pasa | La estrategia de atacar siempre | Pepe Eliaschev
No sorprende la reacción del Gobierno. Es lo que le sale mejor y en verdad, al cabo de tres años, lo que le da más resultados. No es, además, un solo episodio, sino una secuencia casi cotidiana. Asombra cuando pasan 48 horas sin que el Presidente no aparezca despotricando.
Esta semana se sintió a sus anchas, castigando a un presidente extranjero y a un ex jefe de Estado argentino de cuya decisión positiva emergió en 2003 la candidatura presidencial de Néstor Kirchner. Fueron latigazos diferenciados pero convergentes.
Al rociar con desdén al uruguayo Tabaré Vázquez y al acusar de ladrón a Eduardo Duhalde, Kirchner fue más fiel a sí mismo que nunca. Su identidad se abroquela y define en el ataque. Conviene seguir de cerca la estrategia.
En el conflicto con Uruguay, para el presidente Vázquez la salida es el Tribunal Internacional de Justicia de La Haya. El vicepresidente en ejercicio (Vázquez está de gira), Rodolfo Nin Novoa lamentó que este domingo 30 se use el acto de Gualeguaychú como prolegómeno de la inexorable suspensión de los cortes internacionales.
Para el gobierno de izquierda del Uruguay (cuyo núcleo central lo componen tupamaros, socialistas y comunistas), el único desenlace es llevar el diferendo ante el tribunal internacional.
Pero el acto de este domingo es apenas el aperitivo del gran acto oficial del viernes 5, cuando Kirchner convierta a Gualeguaychú en sede de una gran convocatoria para acompañar su estrategia contra las plantas productoras de pasta de celulosa en la ciudad oriental de Fray Bentos.
Diestro para dominar el escenario doméstico en función de delicadas situaciones internacionales, Kirchner convocó en Entre Ríos, con la explícita intención de llevarse el premio de un discurso "opositor". El elegido para darle "pluralidad" al acto del viernes 5 ha sido el gobernador de Mendoza, Julio Cobos.
Con Cobos en la misma tribuna que Kirchner, el Gobierno se lleva un "bonus track", pista o tema musical extra con que la publicidad de los discos sigue seduciendo clientes. Gobernadores correligionarios de Cobos ya han dado su aprobación, con lo que se demuestra que los radicales en los poderes provinciales no se aguantan la intemperie y van a recibir beneplácito, quiérase que no, el costoso abrigo presidencial.
El Presidente aparecerá al frente de una causa nacional y, de paso, abrochando la captura de un jefe político que manda en una provincia importante y, encima, fue electo en las filas de un partido político opositor.
La movilización kirchnerista del viernes próximo se hará el mismo día en que Argentina presenta su demanda ante el Tribunal Internacional de La Haya.
Para el Edificio Libertad, sede del Ejecutivo uruguayo, el conflicto binacional muestra la fragilidad del Mercosur. Nin Novoa recalcó que la "única solución que queda" es llevar el diferendo ante el Tribunal Internacional de La Haya también y pidió a los uruguayos que no bajen los brazos.
Desde Ciudad de México, Vázquez afirmó el jueves que "la salud, el bienestar y el medio ambiente de los uruguayos lo cuidamos los uruguayos, creo que Argentina tendría que cuidar un poco más la salud de su gente porque tiene varias plantas de producción de plantas de celulosa funcionando en pésimas condiciones".
Fulminante, Kirchner le respondió, en caliente, por intermedio de Alberto Fernández. El jefe de Gabinete emitió juicios de valor de tipo personal sobre el mandatario socialista: "la vehemencia que por momentos manifiesta el mandatario oriental al hablar sobre el diferendo por las plantas de celulosa que se construyen en Fray Bentos no ayuda nada a solucionar la crisis", calificó.
Pero los uruguayos consideran que existe una falta de vocación entre los países del Mercosur para tomar decisiones comunes.
"El conflicto entre Uruguay y Argentina es muestra de la fragilidad del bloque" subraya Nin Novoa. "Llevar el diferendo ante el Tribunal Internacional de La Haya, es la solución que queda", admitió.
Mientras que Kirchner despachó al polivalente diputado Jorge Argüello a Washington para "embarrarle la cancha" a los uruguayos en el Banco Mundial y sabotear créditos que permitan el adecuado financiamiento de las plantas pasteras de Fray Bentos, las cosas se ven de manera distinta en otras partes.
En Montevideo se supo la opinión de los finlandeses. "La actitud de Argentina es problemática y dura. Ha llegado a tal nivel político que difícilmente puede retroceder sin perder prestigio", opinó en la capital uruguaya el vicepresidente del Instituto Público de Crédito de Finlandia, Topi Vesteri.
"El riesgo político vinculado al proyecto ha aumentado. La oposición de los argentinos podría modificar todo el paquete financiero", declaró Vesteri, desde Montevideo, donde acompaña la ministra finlandés de Comercio Exterior, Paula Lehtomäki, en gira por la región.
Mientras que Nin Novoa aseguró que los uruguayos "tenemos que seguir luchando por un proceso de integración. Si no hay comprensión por parte de otros países difícilmente podamos concretar una integración adecuada", Vázquez acusó a la Argentina de "discriminar, aislar y bloquear" a Uruguay en el debate por la instalación de las pasteras y ratificó que no dará marcha atrás con su construcción.
"No aceptaremos que absolutamente nadie de afuera nos diga lo que tenemos que hacer para preservar la salud de nuestra gente y el medio ambiente", dijo.
Y advirtió: "La Argentina tendría que cuidar un poco más la salud de su gente porque tiene varias plantas de producción de pasta de celulosa funcionando en pésimas condiciones".
El candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, también se hizo notar: el ministro del Interior, Aníbal Fernández, que hace dos semanas descalificó gruesamente a Vázquez al sugerir que es una especie de empleado de la compañía Botnia, ahora dijo que "a veces hay declaraciones de los presidentes que no ayudan".
"No se está yendo a la Corte de la Haya como una cosa traída de los pelos. Se está yendo porque lo dice el tratado del río Uruguay", justificó el hombre fuerte de Quilmes.
Un poco más prudente y hasta si se quiere aleccionado por la realidad, el gobernador de Entre Ríos, Jorge Busti, también lo cuestionó a Vázquez, pero con humildad: "es cierto lo que dice Tabaré de que hay que mejorar la salud y modernizar las plantas de celulosa en nuestro país, pero eso no justifica lo que está haciendo Uruguay frente a las pasteras" aseguró.
Vázquez había sido explícito: "estamos hablando de un proceso de integración en la región, pero si uno de los países que integra ese proceso discrimina al otro, lo aísla, lo bloquea, no es un proceso de integración, sino es un proceso de desintegración. Por eso creemos que esto hay que resolverlo y discutirlo a nivel de las instituciones propias que el Mercosur se ha dado".
Pero, como si la violenta contraposición contra Vázquez no fuese suficiente, Kirchner lanzó además filosa ofensiva contra Eduardo Duhalde, calificando de "vergüenza" al Fondo de Reparación Histórica del Conurbano Bonaerense y etiquetándolo como un "atraco" para el resto de los distritos del país.
Así reaccionó, con cólera, el Presidente, ante el cuestionamiento de la senadora Chiche Duhalde a la sanción de la ley impulsada por el Gobierno que aumenta el precio del gas y la electricidad para financiar obras energéticas.
"Me causaba alguna sonrisa escuchar las críticas al funcionamiento de esto, de que esto es poco claro. Lo decía una senadora de la provincia de Buenos Aires que fue parte activa del Fondo del Conurbano Bonaerense, que fue una verdadera vergüenza y un verdadero atraco de fondos para todas las provinciasargentinas", fulminó el Presidente durante un anuncio de más obrasviales para su provincia, Santa Cruz.
Y por si no se hubiera hecho entender, castigó: "algunos de los que hablan son responsables de sonados casos de corrupción en la Argentina. A mí me gustaría que algún día rindieran cuenta del Fondo del Conurbano Bonaerense, y los argentinos sepamos cómo se gastaron millones y millones y millones de dólares, y cuando vamos al conurbano vemos la cantidad de obras que no se hicieron o se hicieron mal, y cuánto costaban. No veo a nadie preocupado en saber en qué se gastó ese dinero en su momento".
El justicialista Francisco de Narváez no se calló: "estas sospechas del Presidente deben ser respondidas por (el hoy senador bonaerense) Antonio Arcuri, que manejaba el Fondo del Conurbano en aquella época, y por los intendentes que utilizaron esos fondos durante años", afirmó. Arcuri trabaja hoy para Kirchner.
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