El ombudsman nacional, Eduardo Mondino, presenta el estudio ambiental.
Un informe realizado por la Defensoría del Pueblo de la Nación, y al que accedió Clarín.com, resalta la grave situación que deriva de la contaminación del Riachuelo, y denuncia “la falta de un plan concreto, realista e integral” para sanearlo.
El trabajo fue realizado en forma conjunta con asociaciones vecinales, fundaciones ligadas al medio ambiente, organizaciones ecologistas como Greenpeace y las universidades de La Matanza y Tecnológica Nacional, con el objetivo de promover una serie de soluciones al problema.
“No se controla ni regula el uso de agroquímicos, el vertido en desagües cloacales y pluviales de líquidos y compuestos orgánicos clorados, metales y otros elementos contaminantes de origen incierto”, sostiene. De acuerdo a los datos que maneja el organismo, son más de 3.500 las industrias localizadas en la región.
En otro párrafo, el “Informe Especial de Seguimiento de la cuenca Matanza-Riachuelo” aclara que “tampoco se ha hecho nada para reducir progresivamente el vuelco de sustancias de origen industrial, cloacal o agropecuaria en el agua, el suelo y el aire de la Cuenca”.
Otro punto importante son los espacios destinados al vaciado de deshechos: “La cantidad de basurales ubicados en la Cuenca y su situación, en términos generales, no ha variado demasiado y más bien se han incrementado los focos infecciosos que esos basurales representan”.
En el aspecto referido a la salud de la población, el informe de la Defensoría resalta “la presencia de todo tipo de contaminantes físicos, químicos y biológicos” que afectan la zona “afectan la salud de cada uno de los 4,6 millones de habitantes que residen” en la zona.
El documento es un llamado urgente a las autoridades para que adopten medidas, aplicando políticas ambientales concretas, con el fin de sanear la cuenca y evitar el daño que ocasiona la contaminación en la población.
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