Hace falta un plan | Por Daniel A. Sabsay
La presentación por parte del defensor del Pueblo de la Nación de un informe de seguimiento de la evaluación de la cuenca Matanza-Riachuelo revela que en dicho lapso prácticamente nada se avanzó para revertir la gravísima situación por la que atraviesa esa castigada porción de nuestro territorio.
En efecto, con una población de casi cinco millones de habitantes, pese a su escasa superficie, allí se manifiestan problemas ambientales de variada índole que afectan los derechos a un ambiente sano, a la salud y a la vida misma de esas personas.
Sin embargo, los cuatro niveles de gobierno competentes -la Nación, la provincia de Buenos Aires, la ciudad y 14 municipios- y las 33 organizaciones con jurisdicción sobre la zona, lejos de proveer soluciones exhiben un panorama desolador de superposición de normas y autoridades que en los hechos produce una increíble anomia.
Esta realidad a la que podríamos agregar otras, como la proliferación de los desmontes como consecuencia de la descontrolada progresión de la frontera agrícola, pone de manifiesto la inexistencia de una política nacional en materia de sustentabilidad del desarrollo, tal como la establece nuestra Constitución.
Se trata de un modelo conforme al cual todo emprendimiento, obra o servicio debe tener en cuenta en su diseño las variables ambiental, social y económica. Así las cosas, la grave crisis de las plantas de celulosa que nos enfrenta con Uruguay debería servir para instalar la problemática ambiental como tema de primera prioridad de nuestra agenda pública.
Por ello es preciso poner en marcha un plan de acción encaminado a asegurar a través de políticas de corto, mediano y largo plazo la aplicación y el cumplimiento de las normas ambientales existentes, las que contemplan un marco jurídico muy amplio. Ello, a través de prácticas consensuadas con la participación de los diferentes sectores de la comunidad. Sólo así lograremos que las generaciones futuras puedan satisfacer sus necesidades.
El autor es director ejecutivo de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN)
FUENTE: http://www.lanacion.com.ar/802807
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