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Informe de Prensa

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Lunes, 22 de mayo de 2006

Jurados populares: 137 años de prisión

Hubo siete juicios, con nueve condenas y dos absoluciones; los ciudadanos comunes que hoy aplican la ley junto a los jueces

    Una carga pública entre electores
    "Malo, fue muy malo; un castigo muy grande"
    "Ellos son como nosotros, son parte del pueblo"
    "No me agobian pesadillas; actué a conciencia"



CORDOBA- Nueve condenados a un total de 137 años de cárcel es el resultado de poco más de medio año de funcionamiento de los jurados populares en esta provincia.

La última sentencia fue dictada hace dos semanas y ha sido la más drástica de todas: prisión perpetua, lo que significa que sólo cuando el acusado haya purgado 35 años y siempre y cuando haya observado buena conducta, podrá solicitar la libertad condicional.

Desde septiembre de 2005 se han realizado con esta modalidad siete procesos. Dos de los 11 imputados fueron absueltos. La semana pasada comenzó otro juicio en Río Tercero y próximamente otra docena de causas serán sometidas a juicios en los que intervendrán tribunales integrados por 3 jueces de carrera y 8 ciudadanos comunes elegidos del padrón electoral.

Estos, junto a los magistrados, deben decidir la culpabilidad o inocencia de los acusados, pero sólo los jueces son los que pueden fijar las penas.

Córdoba es la primera provincia donde este sistema se puso en práctica. El gobernador José Manuel de la Sota lo impulsó hace dos años y la Legislatura provincial lo aprobó en medio de la ola de multitudinarias manifestaciones que promovió Juan Carlos Blumberg en Buenos Aires.

Con este tipo de jurados se pretende incluir a la sociedad en la administración de justicia, aunque sólo podrá hacerlo en los delitos más graves, aberrantes o de corrupción pública. En realidad, hace décadas que están contemplados en la Constitución, pero no se instrumentaban.

Desconocimiento

A dos años de la ley y a ocho meses del primer juicio, el grado de desconocimiento o indiferencia de la mayor parte de la gente sigue siendo importante. Durante una recorrida realizada por LA NACION en el centro de la capital cordobesa, se pudo comprobar esa incertidumbre que contrasta con las cotidianas airadas voces que suscitan los hechos delictivos y los cuestionamientos a políticos y jueces.

"No tengo ni idea", contesta José G., controlador de una playa de estacionamiento en el centro de Córdoba. La misma respuesta se obtiene de Sandra A., moza de un bar. "Nada. No sé nada", responde a su vez Alberto P., empleado de una casa de computación.

En cambio, Rosa Albornoz, empleada de un supermercado, identifica el tema por su asociación con las películas norteamericanas. Sólo Raúl Alberto Heredia, encargado de la recepción en el edificio de la Bolsa de Comercio de Córdoba, maneja con bastante dominio la cuestión, a tal punto que sostiene que los jurados populares no sólo deben pronunciarse respecto de si el imputado es culpable o inocente, sino también de que tienen que votar la cantidad de años de cárcel.

"Está bien si agiliza la administración de justicia", evalúa el comerciante Alberto Nebbia. Eduardo Martínez, profesional, considera: "Si bien el juicio por jurados funciona muy bien en otros países, me parece que nuestra sociedad no está preparada para esto. Además, hace falta que la Justicia sea más eficiente, transparente y rápida".

Imperturbables

El primer juicio tuvo lugar en agosto de 2005 en los tribunales de San Francisco. Víctor Fernando Luna, de 25 años, fue declarado culpable de la muerte de Marcos Luis Brito, de 22. Parapetado en el techo de la casa de su padre, Luna esperó el paso de su víctima y con un certero disparó le destrozó el corazón. El fiscal enmarcó el caso en una guerra de pandillas.

Cinco jurados populares y dos jueces entendieron que fue el homicida: tres ciudadanos tuvieron dudas y se pronunciaron por la absolución.

El último proceso concluyó el martes pasado en Villa María. El fallo fue unánime: Ariel Luis Roa fue declarado responsable de haber matado de 11 puñaladas por la espalda a Graciela del Valle Saine, remisera. El móvil fue el robo. Los jueces técnicos aplicaron a Roa la máxima pena: prisión perpetua.

En este juicio, dos de los jurados suplentes -que también participan de las audiencias- se descompusieron cuando debieron analizar la autopsia y las fotografías que ilustraban el estado en que quedó el cuerpo. "Sí, me impresionaron las fotos: soy muy sensible", confió Norma Lazarte a LA NACION.

Ese episodio alimenta la polémica acerca de si un ciudadano común está en condiciones de juzgar como un magistrado de carrera. El fiscal de Villa María, Francisco Márquez, sostiene: "Hay que estar entrenado para estos hechos tan graves", y deja entrever que no está muy convencido del sistema, aunque reconoce que la experiencia lleva poco tiempo. Se inclina por un mecanismo intermedio como el de Estados Unidos, en que un jurado técnico determina previamente el mérito de las pruebas acusatorias, de modo de que la causa llegue tamizada al jurado popular.

En cambio, el doctor Cristián Requena, que presidió el tribunal del primer juicio en San Francisco, dijo que tampoco los jueces están exentos de esas impresiones fuertes. El camarista añadió que al principio él mismo tenía muchas reservas en torno del sistema, pero que hoy está persuadido de algo: "Es sumamente útil y abre una vía de participación popular en un campo dónde no existía". Estima que la suma de casos irá dando la experiencia suficiente para ir perfeccionando el sistema.

Por Juan Carlos Vaca
Corresponsal en Córdoba

Opiniones de expertos

Aída Tarditti, vocal del Superior Tribunal de Justicia

"La realización de juicios con jurados se ha desarrollado sin inconvenientes. Hasta el momento se carece de datos negativos que indiquen que no deba ser continuada. Por el contrario, para el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba la experiencia es positiva"

Oscar Roger, abogado penalista

"Los juicios que se han realizado con jurados populares han dado buenos resultados. Todas las obras del hombre son perfectibles. A medida que los jurados vayan funcionando se verán cuáles son los defectos y cuáles las ventajas."

Cristian Requena, presidente del primer juicio por jurados realizado en San Francisco

"Al principio, tenía reservas pero hoy estoy convencido de que el sistema es sumamente útil y abre una vía de participación popular en un campo donde no existía."

Carlos Hairabedian, abogado penalista

"En general, se opina que ha sido plausible el esfuerzo que han realizado los jurados, que se han mostrado conscientes de las responsabilidades que han asumido. Para opinar si el sistema debe ser o no perfeccionado hay que verlo funcionar un poco más."

Los siete juicios

En San Francisco

Fallo dividido

- Víctor Luna, condenado a 12 años de prisión por uso de arma de fuego con alevosía. .

En Bell Ville

- Eduardo Altamirano y Héctor Beewsaert, condenados a 12 años de prisión por violación de domicilio, robo calificado y tenencia ilegal de arma. Fallo unánime.

En Córdoba capital

- Carlos y Pedro Trejo fueron condenados a 15 y 19 años de prisión, respectivamente, por robo calificado y homicidio simple agravado. .

- Víctor Hugo Aguirre, a 14 años de prisión por homicidio en ocasión de robo. Fallo por unanimidad.

En Villa Dolores

- Walter Mora, 18 años de prisión por tentativa de homicidio simple agravado. Fallo unánime. - Alfredo Briones: absuelto de homicidio calificado. Fallo por unanimidad.

En Villa María

- Ariel Luis Roa: prisión perpetua. Fallo dictado por unanimidad. Juan Manuel Albornoz fue absuelto del cargo de encubrimiento.

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/807881

Una carga pública entre electores

Los jurados son sorteados; determinan culpabilidad o inocencia


La ley provincial que estableció la obligatoriedad de la integración de jurados populares cuando se trata de delitos graves o aberrantes o de corrupción de funcionarios públicos fue aprobada en 2004. El primer juicio se realizó un año después.

Ser jurado es una carga pública que puede recaer entre quienes están registrados en el padrón electoral cordobés. Anualmente, se confeccionan listados por sorteo, a razón de un jurado por cada 1500 electores masculinos y femeninos (50 por ciento cada uno).

Elevada una causa a juicio, se convoca a 24 ciudadanos. Pueden excusarse por razones fundadas. Del grupo original quedan 12 seleccionados, 8 de los cuales serán titulares y 4, suplentes.

Los jurados perciben $ 50 por cada día de juicio y se les facilitan los medios de transporte o cubren sus gastos. Los empleadores deben facilitar la participación de sus dependientes.

Los 12 jurados reciben un manual que resume sus obligaciones y cuestiones básicas del proceso o del léxico judicial. Los jurados aportarán su sentido común, mientras que los jueces técnicos, su preparación en derecho. Se les recomienda denunciar ante el Tribunal, por escrito, cualquier tipo de presiones, influencias o inducciones que reciban. Durante el proceso no pueden hacer preguntas a los acusados ni a los testigos. Llegado el momento de la sentencia, los 8 jurados titulares, junto a los 3 jueces técnicos, se reúnen en sesión secreta.

Los ciudadanos tienen que pronunciarse por la culpabilidad o inocencia y votan junto a los dos vocales del tribunal. El presidente de la Cámara no vota, salvo que exista empate. La mayoría estará dada por 6 votos. La pena la fijan los jueces técnicos.

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/807883

"Malo, fue muy malo; un castigo muy grande"

Carlos Trejo es el padre de dos condenados

CORDOBA.- "Malo, muy malo. Desde el principio, cuando se dijo que iba a ser un juicio de jurados populares, pensé que eso es todo político", dice el padre de Pedro Gerardo y Carlos Alejandro Trejo, los dos primeros condenados en la ciudad de Córdoba en un juicio cuyo tribunal estuvo integrado por jurados populares.

Carlos Jacinto Trejo tiene 58 años. Su sustento proviene de un subsidio del plan Jefes y Jefas de Hogar que refuerza con tareas de changarín en el Mercado de Abasto local.

Apenas se comienza a hablar con él, surge claramente que su opinión sobre los jurados populares está influida por la dura pena que uno de ellos les aplicó a sus dos hijos: 19 años de prisión para Pedro y 15 años para Carlos.

"Estoy en contra y estaré en contra toda mi vida [de los juicios por jurado], porque es una condena muy fuerte, muy grande, no descarto que hubiera habido una condena, pero no tan grande", opina.

"Influencias"

Un par de veces Trejo desliza que el juicio a sus hijos estuvo condicionado por "influencias políticas, porque éste era el primer juicio por jurados en Córdoba", dice. Y agrega: "Esa participación de jurados no es buena, ni en éste ni en otro [juicio]".

Trejo, como los padres del joven que mataron sus hijos, también habita una casa de los llamados planes IPV (Instituto Provincial de la Vivienda) de Barrio Ituzaingó Anexo, no muy lejos del lugar donde murió Julio César Lascano, a manos de los hijos de Trejo.

Debido a que no puede pagar la cuota al IPV, Trejo espera ser evacuado a una vivienda social en los nuevos barrios que construye el gobierno provincial para gente que erradica de villas miseria. En estos planes la vivienda es gratuita. "Debo como 14.000 pesos, no puedo pagar", afirma.

El hombre enviudó hace cuatro años. Declara haber sido camionero y, luego, chofer de ómnibus hasta hace un tiempo. Fue operado dos veces del corazón. Junto con los cuadros de familia colgados alrededor de él se destaca uno muy grande, de Jesucristo. "Siempre he tenido fe en Dios", comenta. ¿En qué trabajaban sus hijos? "El mayor hacía changas de vez en cuando. El menor iba conmigo al mercado."

Link corto: http://www.lanacion.com.ar/807841

"Ellos son como nosotros, son parte del pueblo"

Así opinan de los jurados los padres de una víctima

CORDOBA.- "Siempre pensé que se iba a hacer justicia, porque [los jurados] eran como nosotros, gente que ve y siente como nosotros", cuenta Héctor Rafael Lascano, padre del joven Julio César Lascano, que el 25 de diciembre de 2004 cayó abatido por una bala disparada en medio de un tiroteo ocurrido cerca de su casa.

Los dos acusados de haberle provocado la muerte, Pedro Gerardo y Carlos Alejandro Trejo, actualmente de 23 y 21 años, fueron sentenciados a 19 y 15 años de cárcel, respectivamente, en el primer juicio con jurados populares que se realizó, hace tres meses, en la ciudad de Córdoba y el tercero que tuvo lugar en la provincia desde que entró en vigor este sistema de procesamientos.

La Navidad de 2004 fue trágica en Barrio Ituzaingó Anexo. Pasado el mediodía se suscitó un incidente en la casa de un policía que había logrado reducir a Carlos Trejo. Este había saltado la tapia aparentemente con intenciones de robo. O por lo menos, eso fue lo que se desprendió de su actitud. Estaba algo alcoholizado. El hermano, Pedro, trató de rescatarlo y, en principio, lo consiguió. Estaba armado y, cuando corrían, se originó un tiroteo. Una bala hirió de muerte a Lascano.

A la madre del muchacho fallecido, Felisa Victoria Luna, apenas comienza hablar se le llenan los ojos de lágrimas: "El 25 de mayo cumple años , cumpliría los años, 27 años, todos los días lo recuerdo", balbucea la mujer.

-¿Cómo consideran el sistema de juicio por jurados?

-Yo creo que está bien -contesta el hombre. "La experiencia creo que es buena. Hubiera querido más años para el que mató a mi hijo, pero aunque les dieran mil años, a mi chico no lo recuperamos", añade, sollozando, la mujer.

El matrimonio vive en una casita de los llamados planes IPV (Instituto Provincial de la Vivienda). Tienen otros cinco hijos y tres nietos. Uno de los chicos, casado, vive con ellos. El nietito, César Agustín, de diez meses, les distiende el rostro cuando se lo trae la nuera. El chico lleva el nombre César en recuerdo del muchacho muerto. El matrimonio ha construido una pequeña gruta en el jardín. "Mi esposo tenía una promesa de poner un Corazón de Jesús en el patio. Uno de los chicos le dijo que la hiciera en el jardincito y le agregara la foto de Julio", narra Felisa. Ahora, los vecinos pasan por la vereda y se persignan.

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"No me agobian pesadillas; actué a conciencia"

Es técnico electromecánico; juzgó en un homicidio

CORDOBA.-"No me agobia ninguna pesadilla porque creo que actué a conciencia y con responsabilidad", expresa Julián Héctor Juan Montañés, a quien le tocó integrar el primer jurado popular que se formó en la ciudad de Córdoba.

-¿En los días posteriores a la sentencia no le volvían las imágenes de lo que vio en el proceso?

-No. Eso, probablemente, depende del temperamento y de la preparación de cada persona. Pero una vez que uno queda como integrante definitivo del jurado, creo que se predispone a hacer las cosas lo mejor posible.

"No me quedó ninguna sensación en particular sino la experiencia de haber participado y creer que hice las cosas en función de la valoración que pude hacer de los hechos."

Los jurados populares se pronuncian sólo sobre la culpabilidad o inocencia. No establecen la pena, que únicamente compete a los jueces técnicos. En este juicio las sentencias a los dos imputados fueron de 19 y 15 años de cárcel.

Montañés tiene 38 años, es casado y padre de tres hijos. Con su título de nivel secundario de técnico electromecánico se dedica a atender a empresas que necesitan hacer eficientes sus consumos eléctricos.

En su tarea son imprescindibles cálculos electromecánicos, lumínicos y de sistemas eléctricos. "Mi oficina es donde haya trabajo", señala al explicar su cuentapropismo.

Preparación previa

Los jurados reciben una preparación previa y durante el juicio de la Oficina de Jurados Populares que ha organizado el Poder Judicial de Córdoba.

Hasta ahora, todos quienes fueron convocados han elogiado el trabajo de respaldo que les brindó el personal de esa dependencia y cómo se los instruyó.

-¿No sufrieron presiones o amenazas, antes, durante o después del juicio?

-No, ninguna, nunca.

-¿Y a raíz de la publicación de sus nombres, no tuvieron miedo en algún momento?

-No, hemos hablado entre todos y no ... La gente desconoce muchas cosas respecto de cómo funciona el sistema, pero éste nos dio las suficientes garantías como para no tener miedo.

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