Ocho meses en la cárcel de Devoto por error |Renunció uno de los jueces que olvidó preso a un joven
Amenazado por una investigación del Consejo de la Magistratura que avanza en su contra, Marcelo Arias, uno de los jueces del tribunal que se olvidó preso durante ocho meses a un joven de 21 años, renunció a su cargo.
Ahora, el Presidente debe resolver si acepta que Arias deje el Tribunal Oral de Menores N° 1 y se jubile. Para eso, el Ministerio de Justicia le pidió un informe al Consejo de la Magistratura, que investiga al juez Arias y a su par Pablo Jantus por presunto mal desempeño en el caso de David Bosca.
Este chico fue declarado responsable, mientras era menor, de dos robos con armas y, tal como lo informó LA NACION, cuando cumplió la mayoría de edad, el Tribunal Oral de Menores N° 1 debía resolver si lo condenaba por esos hechos. Entonces, los jueces decidieron absolverlo, pero omitieron ordenar su liberad y Bosca pasó ocho meses en la cárcel de Devoto por error.
Durante ese tiempo, ningún funcionario judicial se dio cuenta de que el joven seguía detenido. Tampoco, la abogada nombrada por el Estado para defenderlo, que jamás lo fue a visitar.
"Me hago cargo de la gravedad del hecho ocurrido", declaró ayer Arias ante la Comisión de Acusación del Consejo. En su defensa, alegó que los tribunales de menores están colapsados. "Con esto no pretendemos justificar lo sucedido, pero sí explicarlo", dijo el juez, que informó que horas antes había presentado su renuncia y se que negó a responder preguntas.
En cambio, acusado por el mismo caso, el juez Jantus no tiene planes de dejar la magistratura. El también enfrentó ayer al Consejo, aunque en una situación menos comprometida.
Al presentarse, Jantus dijo que él no había tenido a su cargo el caso Bosca y que el responsable del expediente era el juez Eduardo Albano, el tercer miembro del tribunal, que no es investigado porque renunció antes de que se descubriera el error.
"Tal vez yo tenga responsabilidad objetiva, pero no subjetiva -declaró Jantus ante la Comisión-. No tenía manera de saber que Bosca estaba preso."
Jantus sostuvo que, como es habitual en un cuerpo colegiado, los jueces se repartían las causas y cada uno se hacía responsable de las suyas. Explicó, además, que el presidente del tribunal -que entonces era Arias- hacía el control de gestión de los expedientes y firmaba casi todas las resoluciones (por eso, fue Arias quien ordenó la captura de Bosca).
"Yo no participé en la causa más que en la firma de la sentencia, que fue redactada por Albano y en ningún momento decía que el chico estaba detenido", relató Jantus.
Sobrecarga de tareas
El juez también invocó la sobrecarga de tareas. "Con la cantidad de causas, ya antes de Bosca vivíamos con miedo de que pasara una cosa así", reconoció apesadumbrado. Los tribunales penales de menores cuadruplican en causas a los de mayores, según estadísticas oficiales.
Presentes en la sala, casi todos los empleados del tribunal seguían la audiencia. Entre ellos, la jueza Cecilia Maiza, que cubre como subrogante la vocalía vacante tras la partida de Albano. Cuando los consejeros advirtieron que estaba, le pidieron que declarara como testigo.
"Era impensable para Jantus que Bosca estuviera preso", sostuvo la jueza, que dijo además que con el cúmulo de trabajo, "seguro se pudo olvidar" una detención que no fue registrada.
Ahora, los miembros de la Comisión de Acusación prepararán su dictamen y lo elevarán al plenario del Consejo, que es el que debe resolver si suspende a los magistrados y los somete a juicio político. Arias podrá ahorrarse este trámite si el Presidente le acepta antes la renuncia.
Por Paz Rodríguez Niell
De la Redacción de LA NACION
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