Ibarra vuelve a la política y ya arma su candidatura
Convoca a un acto donde hablará del Gobierno y de Telerman
Que Aníbal Ibarra será candidato a algo en 2007 es una noticia vieja. El lo afirmó hace unos meses en una charla con LA NACION, de hecho. En cambio, menos conocido es el destino que le dará a su nuevo espacio, el Frente Progresista y Popular (FPP), partido que liderará desde el llano. ¿Con quién hará política? ¿A qué aspirará? ¿Qué posición tomará respecto del gobierno nacional y de la gestión de Jorge Telerman?
Para evacuar estas dudas y para contener de una vez a sus seguidores, entonces, el ex jefe de gobierno volverá pasado mañana a la política mediática. Será el orador principal de un acto en Gimnasia y Esgrima, en Bartolomé Mitre 1149, en la Capital. Intentará, según señaló ayer a LA NACION, enviar un primer mensaje a su gente, pues el lanzamiento fuerte se prevé en un estadio cerrado y no antes del 10 de julio.
Para el viernes, los organizadores esperan no mucho más de 500 personas. Para después del Mundial de Alemania, un cero más: 5000. En el medio, el objetivo es crecer con un trabajo de base, labor que depende de su ex jefe de Gabinete y actual secretario general de Telerman, Raúl Fernández.
Este funcionario es hoy la contención práctica del ibarrismo. Con él, por ejemplo, se sienta Telerman para discutir los espacios del FPP dentro del gobierno porteño. Es, también, uno de los líderes del nuevo espacio de Ibarra, junto con la legisladora Laura Moresi y el ex secretario de Cultura Gustavo López.
Ellos se reúnen cada tanto en la Fundación de Políticas Públicas, que preside Aníbal Ibarra. Allí, discuten el nuevo escenario para el ibarrismo y definen con quién y hacia dónde se orientará el espacio.
Se buscan aliados
Hasta aquí, se sabe que Ibarra será candidato el año próximo, que el partido se presentará sólo en la Capital y que la orientación ideológica resultará progresista. También trascendió que el ex jefe de gobierno intentará repetir la coalición de centroizquierda con la que ganó la reelección en 2003. Esto, además de sus votantes naturales, incluye a radicales, peronistas y dirigentes de ARI y del socialismo.
Anoche, en un restaurante de Libertad y Juncal, la primera línea del ibarrismo se reunió con dirigentes radicales y peronistas no alineados más socialistas. Por ahora, las otras conducciones partidarias parecen lejos.
Si bien el ibarrismo comparte políticas generales con el kirchnerismo, esto no implica que vaya a ser parte del armado oficialista. "Hay que ver qué quiere hacer el Presidente en la Capital. Si el Frente para la Victoria se cierra otra vez sobre el PJ, como en las elecciones de 2005, difícilmente haya espacio allí para el ibarrismo", explicó un dirigente con voz y voto en el FPP.
Una muestra de las diferencias entre el ibarrismo y el kirchnerismo es que en el FPP no cayó bien que Julio Salinas y Pablo Mazza, dos de los dirigentes que convocan al acto del viernes, hubieran firmado una solicitada de apoyo a la Plaza del 25. "¿Cómo explicamos ahora que tenemos entidad propia?", se quejó una ibarrista.
Para marcar distancias, entonces, Ibarra primero construirá su espacio y, sólo después, verá si formaliza alianzas con la Casa Rosada. De esto hablará en el acto de regreso, donde también dará una mirada política del gobierno nacional y de la gestión de Jorge Telerman, con quien no habla.
Para la semana próxima, el ex jefe de gobierno prometió tener listos unos 50.000 ejemplares con un balance de su gestión. Algún adelanto probablemente se conozca el viernes. El cierre, al que tuvo acceso LA NACION, es un mensaje de Ibarra. "Esta historia no termina acá", concluye. Para eso es que el ex jefe de gobierno volverá esta semana a la política mediática.
Por José Ignacio Lladós
De la Redacción de LA NACION
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