El FMI critica los pilares de la actual estrategia económica |Por Marcelo Bonelli
La misión del organismo volvió a sugerir una baja del dólar para frenar el alza de los precios y reducir el gasto público.
Rajiv Teja, el emisario del Fondo Monetario, cuestionó el núcleo de la política económica: hizo una seria objeción al control de precios y habló mal del aumento del gasto público como motor del crecimiento.
Así lo dijo: "La estrategia antiinflacionaria es inadecuada, porque genera distorsiones a mediano plazo". Y agregó: "El aumento del gasto público exacerba el push de demanda, pero compromete el superávit que necesita Argentina".
Teja volvió a sugerir una baja del dólar para frenar los precios y propuso una receta conocida: tomar medidas para enfriar la economía. Esta presión, y no otra cosa, fue lo que provocó un tironeo en la última reunión con Felisa Miceli.
La ministra le respondió duro: "Quiero que le quede en claro una cuestión. Nosotros ratificamos nuestra política fiscal y vamos a mantener la cotización del dólar".
Fue un anticipó de la discusión que ambos tendrán hoy. Teja le presentará a Miceli un borrador del documento que el Fondo hace sobre la "revisión de la economía argentina". Según confirmó Clarín, tiene una redacción con tono conciliador, pero insistirá en las objeciones centrales que Teja le hizo el miércoles a la política económica en el despacho de la ministra.
El enfrentamiento fue el corolario de otras dos discusiones. Teja no admitió ninguna responsabilidad del Fondo en la crisis económica que vivió la Argentina.
Así lo dijo: "El problema es que Argentina no hizo los ajustes estructurales que necesita para seguir creciendo sin inyecciones artificiales".
Miceli respondió furiosa, pero sin perder la calma: "Así, si mínimamente no reconocen sus errores, no podemos trabajar en conjunto".
Ya Teja y Miceli habrían tenido una conversación tensa al inicio de la misión del FMI.
La ministra le dijo —hace dos semanas— que no iba a admitir que el Fondo vaya ventilando reuniones y cuestionamientos en Buenos Aires. Y le advirtió: "Serían unos irresponsables si lo hacen, porque el sistema financiero internacional no está para crear dudas sobre ninguna economía del mundo".
Teja cumplió con el perfil bajo. Mantuvo varias reuniones con economistas y nada trascendió. La misión estuvo, entre otros, con Javier González Fraga, Aldo Ferrer, Carlos Melconián y Miguel Broda.
Pero el emisario del FMI se opuso a un pedido político del Palacio de Hacienda: postergar la difusión del informe del Fondo sobre la evaluación económica argentina para que no haya ruidos domésticos.
La discusión con el Fondo levantó el perfil político de Miceli, como las advertencias que le lanzó a Roberto Lavagna: le dijo que dará a conocer la herencia que recibió, si el ex ministro la critica en forma agresiva. La ministra le trasmitió ese mensaje a través del economista Alberto Paz. El titular de la consultora Ecolatina estuvo el lunes en el Ministerio de Economía y el martes se reunió con Lavagna.
El ex ministro se mostró sorprendido por la dureza de Miceli y le devolvió el mensaje: dijo que el problema era con el Presidente y no con Miceli.
La respuesta no satisfizo a la ministra, quien estaba molesta por otra cuestión: consideró un desatino de Guillermo Nielsen ubicar al frente del Banco Ciudad a quien ella relevó del directorio del Banco Hipotecario. Se trata del financista Julio Macchi.
La cuestión generó tensión política y en el Gobierno están evaluando la situación de los funcionarios "lavagnistas" que continúan en sus cargos. Uno por uno se estudian —por ejemplo— los casos de los directores del Banco Central.
La Casa Rosada tiene información confirmada de que Lavagna avanzó y blanqueó su proyecto político después de entrar en contacto con el subsecretario de Asuntos Hemisféricos del Departamento de Estado, Tom Shannon.
Esa información también circula entre los máximos empresarios locales. Y fue comentada en la última reunión de la Asociación de Bancos Argentinos.
Según los banqueros, fue el embajador Octavio Bordón quien le organizó una cena al máximo nivel en Washington, cuando Lavagna concurrió —hace cuatro semanas— a un seminario del FMI y aprovechó para sondear su lanzamiento como candidato a Presidente.
A partir de esos contactos reservados, Lavagna endureció su discurso y lo volvió más ortodoxo contra el Presidente. En línea con la posición dura del Departamento de Estado, primero criticó a Hugo Chávez y después hizo reclamos similares a los que hacen los inversores externos de las compañías privatizadas. Raúl Alfonsín —por ahora su principal aliado político— aceptaría ese discurso con el objetivo de darle un candidato presentable a la UCR.
También Lavagna volvió a sugerir corrupción en la adjudicación de la obra pública, cuando el miércoles habló de que el Gobierno desarrollaba un "capitalismo de amigos". Fue la segunda vez que lo manifestó en sólo dos semanas. Pero ahora tuvo la respuesta de los hombres de negocios.
La Cámara de la Construcción —que integran, entre otros, Paolo Roca, de Techint y Aldo Roggio— tuvo una reunión plenaria en San Juan. Hubo muchas quejas contra las denuncias que repite el ex ministro y se emitió un severo documento, por ahora reservado, donde se argumenta que las críticas pueden favorecer la participación de compañías internacionales en el creciente mercado argentino.
El Gobierno ahora lanzará una "Agencia de Inversiones". Se trata de una movida política para dar una señal favorable a las inversiones extranjeras en el futuro. El senador Roberto Urquía (accionista de Aceitera Deheza y de sólidos vínculos con Cristina Kirchner) fue el primer tentado a ocupar esa misión. Ahora se espera otra cosa: que la economista Beatriz Nofal acepte comandar ese proyecto, pero bajo la supervisión del Ministerio de Economía.
Copyright Clarín, 2006.
http://www.clarin.com/diario/2006/06/09/opinion/o-03701.htm
Comentarios
Los comentarios están bloqueados