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Informe de Prensa

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Blog con información de prensa sobre determinados temas. Es de carácter privado pero no confidencial.

Lunes, 26 de junio de 2006

Casi no se hacen multas a colectivos

El año pasado, las infracciones a ese sector representaron el 0,29 por ciento del total; cruzar con luz roja, la mayor violación

* Las autoridades no dan respuestas satisfactorias que expliquen por qué se permiten estas transgresiones

* Los colectiveros dicen que si no cumplen horarios son multados

* Pasajeros críticos

    Los primeros viajes a bordo de un Ford T |Tenían capacidad para seis pasajeros
    Frecuencias incumplidas y paradas fantasma |Según el informe del ente regulador
    Testigo de arriesgadas maniobras arriba del 60 |Violar la luz roja del semáforo, una constante entre colectiveros



En la ciudad hay 9000 colectivos de corta distancia (136 líneas), que corresponden a 93 empresas, según los últimos datos publicados por la Comisión Nacional de Regulación del Transporte El transporte público de pasajeros está bajo la lupa de los usuarios pero, por ahora, muy lejos del castigo de los policías y controladores. Es que las transgresiones cometidas por los choferes de los colectivos apenas representan el 0,29% (8043 faltas) de las 2.683.075 multas labradas en 2005, según datos oficiales.

En el gobierno porteño reconocen que es escasa la sanción que reciben los colectivos y que esto se debe a que las fotomultas (se realizan aproximadamente 1.100.000 por año) están dirigidas fundamentalmente a combatir el estacionamiento prohibido.

"Hay que hacer un replanteo de la situación. La fotomulta está orientada para reordenar el tránsito y no para lograr un mayor nivel de control sobre la seguridad vial. En tres meses esta situación tiene que estar revertida", dijo a LA NACION el ministro de gobierno porteño, Diego Gorgal.

La policía comunitaria, que en 2005 labró 1.583.075 actas de infracción, no explicó a LA NACION las razones por las que se multa tan poco a los colectivos. De todas maneras, ya no está sola en esta tarea: desde mayo último comparte con la Guardia Urbana la responsabilidad de "hacer la boleta", Hasta ahora, ese cuerpo multó a 100 colectiveros.

Pero no sólo preocupa la falta de castigo, sino la gravedad de las infracciones, que ya se cobraron varias víctimas mortales. Sólo en la última semana murieron siete personas en distintos accidentes en los que estuvieron involucrados colectivos. El caso más grave ocurrió el domingo pasado en San Miguel, donde un chofer hizo caso omiso de la barrera y de las súplicas de los pasajeros y cruzó la vías de forma imprudente. Finalmente, fue arrollado por un tren. En Caballito, una mujer murió al ser atropellada por otro colectivo.

Según un informe de la Asociación Luchemos por la Vida, de las 7138 muertes ocurridas por accidentes de tránsito, el 25% involucra al transporte público (también se incluye a las víctimas de los trenes). Estas cifras están lejos de las aportadas por la Cámara de Empresarios de Autotransporte de Pasajeros (CEAP). "La participación de siniestralidad de los colectivos es del 7 por ciento. En diez años logramos bajarla a la mitad", aseguró Daniel Millaci, presidente de la CEAP.

Según la Unidad Administrativa de Control de Faltas, organismo de la ciudad encargado de sancionar a los infractores, la transgresión más frecuente de los choferes es violar la luz roja, con un total de 104 faltas en diciembre de 2005. Sin embargo, Millaci indicó que las infracciones más comunes de los choferes son la invasión de la calle, la emanación de humo y el mal estacionamiento.

Negativa

"De ninguna manera las multas que reciben las empresas, que son muchas en relación con la cantidad de colectivos, son por pasar el semáforo en rojo. Si esto fuera así, habría cientos de muertos todos los días", dijo Millaci a LA NACION.

Lo concreto es que durante el año último, la Comisión Nacional de Regulación del Transporte (CNRT) recibió 22.895 reclamos de los usuarios, de los cuales el 53% se debió a quejas por el conductor; de ellas, el 37% fue porque no respetaron las paradas establecidas, mientras que otro 31% reclamó por la imprudencia de los choferes.

En los centros privados de atención, en tanto, se recibieron en 21.371 quejas en 2005, de las cuales el 55% fueron también protestas sobre los conductores.

En la ciudad hay 9000 colectivos de corta distancia (136 líneas) que corresponden a 93 empresas, conforme el último dato publicado por la CNRT. Las unidades tienen en promedio 8,3 años de antigüedad. Completan el parque automotor de la Capital unos 6000 remises, 38.000 taxis y más de 1.200.000 vehículos.

En esta selva de asfalto, a muchos colectiveros no parece importarles demasiado ir a velocidades no permitidas o poner en riesgo la vida del pasajero al violar la luz roja de los semáforos. "Todos queremos llegar rápido a destino porque tenemos un tiempo límite para hacer el recorrido. Si lo superamos somos sancionados", dijo un chofer para justificar su conducta.

Así lo entiende también Pablo Martínez Carignano, controlador de faltas del gobierno porteño. "La infracción más común de los colectiveros es violar la luz roja. El descargo que hacen es que cuentan con poco tiempo para completar el recorrido. Cada demora implica para ellos sanciones económicas."

Las empresas de colectivos negaron que hubiera sanciones por retrasos en los recorridos. "Al contrario, se castiga el adelantamiento, porque eso significa que el conductor ha sorteado semáforos en rojo o que ha pasado de largo algunas paradas", indicó Millaci.

El derecho a la vida

El régimen de faltas porteño prevé sanciones para el titular o el responsable de un vehículo de transporte de pasajeros que no cumpla con las normas que regulan los horarios de prestación del servicio, la vestimenta de los conductores o los requisitos exigidos a vehículos habilitados para tales fines, con multas de $ 200 a $ 1000 y/o la inhabilitación para conducir (artículo 6.1.47).

"Pero raras veces la justicia contravencional ratifica una inhibición, argumentando el derecho a trabajar de los conductores. Yo creo que primero está el derecho a la vida", expresó el controlador de faltas Carignano.

Además, las empresas no suelen hacerse cargo de las multas cometidas por sus choferes. "Cada conductor asume el costo. Las empresas pagan las infracciones verificadas, pero luego el importe se le descuenta al chofer del sueldo", contó Millaci.

Por Laura Reina y Pablo Tomino
De la Redacción de LA NACION

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Los primeros viajes a bordo de un Ford T |Tenían capacidad para seis pasajeros

Es uno de los inventos nacionales que hoy siguen vigentes. El colectivo es tan argentino como el dulce de leche, el tango y la birome. Pero... ¿cómo surgió?

La historia del colectivo se remonta a la segunda década de principios del siglo pasado. Precisamente el 20 de agosto de 1922 se inauguró la línea A de la empresa Auto-Omnibus Metropolitano, propiedad de Sandalio Salas.

Esta primera línea hizo un recorrido entre Constitución y la Plaza de Mayo, y la estación Retiro. Como vehículo, utilizaban unos pocos coches Ford T con capacidad para apenas seis pasajeros, según datos proporcionados por el Instituto Histórico de la ciudad.

Taxis colectivos

En ese entonces, en Buenos Aires ya existían taxis, pero su valor era muy elevado para realizar viajes cortos.

Entonces, apelando al ingenio argentino, surgió la idea de llevar a varios pasajeros en un mismo vehículo y cobrar diferentes tarifas, según la distancia que recorrieran. Eran los comienzos de un sistema de transporte que pronto se replicaría en todo el mundo.

La idea de llevar a varios pasajeros en un solo vehículo tuvo tanta aceptación entre la gente que el 24 de septiembre de 1928 comenzaron a circular los primeros ocho taxis colectivos, que tenían su recorrido entre Lacarra y Rivadavia hasta Primera Junta.

Era un recorrido que había sido abandonado por los coches del subterráneo Anglo-Argentino, que desde 1926 ya no circulaba con pasajeros por la superficie.

El éxito del nuevo sistema incentivó de inmediato el aumento de la capacidad de los coches, y el ingenio de los mecánicos y carroceros locales posibilitó el alargue de los chasis originales y la construcción de carrocerías apropiadas, similares a las que hoy conocemos.

Si bien la tarifa de estos colectivos era un poco más alta que la de los ómnibus y tranvías, resultaba mucho más económica que la de los taxis individuales.

Finalmente, a fines de 1932, al ver el desarrollo alcanzado por este medio de transporte, la Municipalidad de Buenos Aires reglamentó el servicio de colectivos y comenzó a habilitar legalmente las líneas (la mayoría ya estaba circulando) que en ese año iban desde el 1 hasta el 69.

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Frecuencias incumplidas y paradas fantasma |Según el informe del ente regulador

Según un informe del Ente Unico Regulador de Servicios Públicos de la Ciudad, tras las denuncias radicadas el año último en ese organismo, se realizó un relevamiento de frecuencias nocturnas de algunas empresas que no cumplían con el servicio correspondiente.

Este ente comprobó que las líneas identificadas con los números 6, 7, 23, 42, 44, 50, 61, 76, 84 y 115 no cumplieron con el régimen diario de frecuencias nocturnas, según los horarios aprobados para la temporada de invierno 2005.

Este año, ese organismo continuó con los controles, debido al gran número de quejas que recibe de los usuarios. Y comprobó que, en las paradas de colectivos de la ciudad de Buenos Aires, se registraban varias irregularidades.

La mayoría de ellas estaban relacionadas con la obstrucción de la lectura de la información escrita en los postes oficiales o la fijación de la parada del colectivo en un árbol o poste de luz, con lo que se terminan convirtiendo en paradas fantasma.

Entre enero y marzo se verificaron calcos de las líneas 111, 68, 39, 12, 64, 38, 60, 67, 39, 118, 41, 29, 128, 134, 109, 106, 26, 146, 24, 146, 124, 132, 5, 93, 143, 93, 130, 62 en postes de luz, en el poste oficial (sin el recorrido del colectivo y golpeado); chapas adosadas al poste; calco con indicaciones, y chapa adosada a un árbol, entre otras infracciones.

"No existe un transporte que cubra las necesidades de la ciudad adecuadamente sin una planificación integral. No se hizo mucho con respecto al transporte público, salvo el avance en el subterráneo", dijo a LA NACION Julio Balbi, titular del Ente Regulador del la Ciudad.

Entre otras cosas, el usuario de colectivo tiene derecho a ascender y descender del vehículo en todas las esquinas los días de lluvia y entre las 22 y las 6, pero eso es algo que tampoco se cumple.

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Testigo de arriesgadas maniobras arriba del 60 |Violar la luz roja del semáforo, una constante entre colectiveros

La numerología parecía estar del lado de los pasajeros: coche 222, patente 959... Es cierto que nadie -o pocos- se fijan en esos detalles, pero teniendo en cuenta los últimos episodios no está de más llamar a la suerte.

Es viernes a la tarde. El coche 222 de la línea 60 sale desde Constitución rumbo a la terminal de Tigre. Un viaje largo, que demandará dos horas y media. Tiempo suficiente para ser testigo de las más arriesgadas maniobras a bordo de un colectivo.

El conductor del coche 222, hay que decirlo, cumplió bien su tarea: mantuvo una velocidad prudente, se detuvo en las paradas establecidas y casi siempre arrimó el vehículo al cordón para permitir el ascenso y descenso de la gente.

Si bien la cordialidad no era su marca distintiva, tampoco tuvo entredichos con los pasajeros, taxistas u otros colegas del volante.

Pero una desafortunada y arriesgada maniobra arruinó su buena performance: en la avenida Luis María Campos al 1100 el chofer cruzó con el semáforo en rojo, algo de lo que pocos se percataron arriba del colectivo. No hubo quejas ni comentarios. Mucho menos, una multa.

Una infracción frecuente

Antes, un colega suyo, pero de la línea 118, coche 54, había ignorado el semáforo de la avenida Las Heras al 2600. El agravante, en este caso, es que lo hizo a la salida del hospital Rivadavia, donde hay un movimiento permanente de personas; muchas de ellas, lisiadas. Nadie tampoco pareció percatarse.

Pero no fueron los únicos. El conductor de la línea 68, coche 2, hizo lo propio en la avenida Cabildo al 4400. Acá, lo grave, además de la arriesgada maniobra, fue que violó la luz roja delante de un policía. La multa quedó para otra ocasión.

Ya en la ruta Panamericana, la situación pareció mejorar. Después de todo, no había más semáforos. Salvo por algún que otro bocinazo en la parada del Unicenter, producto de la desesperación e impaciencia por terminar la vuelta, todo siguió igual hasta la terminal de Tigre.

Sin embargo, al final del recorrido se reveló el verdadero motivo de tanta prudencia. No fue la numerología, ni la habilidad o responsabilidad del chofer, como pareció en un primer momento.

"¿Para vos eran las fotos que estaban sacando del colectivo? -preguntó intrigado el conductor-. Mirá si atropellaba a alguien y quedaba escrachado...", dijo, con lo que quedó clara la sospecha del hombre de que alguien del pasaje lo estaba controlando bien de cerca.

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