Editorial |Descuido de la memoria colectiva
En el Archivo General de la Nación se encuentran documentos básicos para la comprensión de nuestro pasado. Las condiciones de conservación son deficientes y el Estado debe revertirlas a fin de preservar la memoria de la sociedad.
A lo largo de los años persiste una misma actitud de desidia ante el pasado documental del país. Los instrumentos que permiten reconstruir sucesos, comprender y esclarecer episodios son expuestos al deterioro y a la pérdida, lo cual impide una correcta práctica historiográfica y debilita el cultivo de la memoria.
El caso más elocuente de esta política omisiva que favorece el borramiento de los actos y de las huellas del pasado es el referido al Archivo General de la Nación, el cual padece graves deficiencias. Con carencias de espacio, sin personal suficiente y debidamente capacitado y con notables falta de equipamiento, el Archivo que debe darles cabida a los documentos públicos y privados, escritos, sonoros y fílmicos representativos de nuestra historia se encuentra en condiciones precarias.
En diversas oportunidades se denunció públicamente esta situación, sin que las autoridades tomaran las medidas pertinentes y, por esta razón, un grupo de investigadores ha comenzado a realizar una colecta para que se adquiera una cámara y otros elementos necesarios para digitalizar documentos.
Dejados en la indiferencia, documentos escritos del pasado colonial, de la organización nacional y de distintos momentos del país, así como fotos, audios y videos, se encuentran en riesgo. Ante esto, la ayuda de particulares y de organizaciones de la sociedad civil pueden brindar un paliativo, una ayuda importante. Pero se necesita terminar con la historia de relegamiento y de indiferencia y comenzar institucionalmente a brindarles la atención y el reconocimiento que deben tener los archivos y las sedes de la memoria de la sociedad.
http://www.clarin.com/diario/2006/06/26/opinion/o-01601.htm
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