Fomentar la economía social nos permite volver a creer |Por Eduardo De Bernardi
BUENOS AIRES, jun 25 (DyN) - El Proyecto de Ley que persigue la promoción y regulación del microcrédito, a fin de estimular el desarrollo integral de las personas, los grupos de escasos recursos y el fortalecimiento institucional de organizaciones no lucrativas de la sociedad civil que colaboran en el cumplimiento de las políticas sociales, es una medida que genera una herramienta más para que la Argentina pueda seguir en este camino del crecimiento y la producción nacional.
Se ha definido como microcrédito a aquel préstamo destinado a financiar las actividades de emprendimientos individuales o asociativos de la economía social, y por ende es grande el campo de los posibles beneficiarios del mismo.
Los destinatarios de los microcréditos serán aquellas personas físicas o grupos asociativos de bajos recursos, que se organicen en torno a la gestión del autoempleo, en un marco de economía social, que realicen actividades de producción de manufacturas o comercialización de bienes o servicios, urbanos o rurales y en unidades productivas.
El microcrédito hace en aquellos una clara contribución a la generación de empleo genuino y a la reducción de los efectos más negativos de la pobreza.
En nuestro país el crédito forma parte estratégica en el plan de reconstrucción nacional, y digo forma parte porque es un eslabón más de un circuito virtuoso de incentivo a la producción, de por sí solo el microcrédito no va a acabar con la pobreza, pero es un instrumento efectivo que en el marco planteado de crecimiento, contribuye mucho en esa lucha.
Es cierto que en el ámbito macroeconómico, para el país tomado como un todo, quizás no se pueda todavía verificar un impacto significativo del microcrédito; pero si colocamos el amperímetro a nivel regional, y más aún en el ámbito local (localidades y micro-regiones) podremos comprobar que con recursos financieros relativamente modestos se pueden movilizar actividades de microemprendedores que de otra forma no tendrían cómo desarrollarse.
De esto deducimos que las microfinanzas y el desarrollo local están íntimamente relacionados y que aquéllas pueden producir efectos claramente perceptibles a nivel regional o subregional.
Cuando me refiero a un eslabón integrante de una cadena más compleja, tomo en cuenta los aspectos básicos e imprescindibles a considerar para lograr la participación de los más desvalidos en el proceso de crecimiento, hay que mejorar su capital humano con servicios de nutrición, salud y educación, mejorar o complementar el funcionamiento de los mercados, y promover un entorno macroeconómico que multiplique sus oportunidades productivas.
Los servicios financieros eficientes se encuentran entre otros ingredientes que hacen este proceso posible.
Por otra parte, el microcrédito es una alternativa viable, el éxito de las microfinanzas depende de factores tales como la idiosincrasia del entorno local, políticas y estrategias de negocios consistentes con la realidad, estructuras adecuadas de diseño organizacional, tecnologías eficientes de préstamo y liderazgos particulares entre otros factores humanos imponderables.
Todas estas condiciones están en marcha desde la asunción del presidente Kirchner y el alumbramiento de un nuevo Proyecto Nacional y la construcción de un País Enserio.
La finalidad que persigue este programa es la de fomentar la "economía social", en el ámbito nacional y organizar el registro nacional de Instituciones de Microcrédito, cuestión que nos permite seguir avanzando en la organización y optimización del Estado.
El debate sobre la sustentabilidad a largo plazo de la actividad microfinanciera implica encontrar aquellos criterios que compatibilicen la sostenibilidad y auto reproducción que surgen para y por las microfinanzas, con la sustentabilidad de las actividades productivas a las que se pretende asistir.
Otro de los aspectos altamente destacables de este iniciativa a la que apoyo, es la necesidad de trabajar y asesorar a personas que así lo requieren, brindarles asistencia técnica, educación, conciencia y compromiso, ya que entre las obligaciones del Estado se encuentra velar por el bienestar general de todos sus ciudadanos, haciendo principal hincapié en aquellos que durante mucho tiempo han sido dejados de lado.
Ese es el fin, este es nuestro compromiso.
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