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Informe de Prensa

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Jueves, 06 de julio de 2006

A veces, se trata de tener un rumbo, no un proyecto | Por Rafael Bielsa - Ex ministro de Relaciones Exteriores, diputado nacional

El presidente Néstor Kirchner, lejos de aplicar la política equivocada, despliega la única posible para no perder la dirección.

En El País de Madrid ("Argentina, sin proyecto", 19/06/06, reproducido por Clarín), Andrés Ortega imagina a un Néstor Kirchner sin ideas.

Recordé una anécdota. A comienzos del siglo XX, un profesor estaba a punto de aplazar a un alumno de física, quien frente a la pregunta: "¿Qué haría usted para determinar la altura de un edificio con la ayuda de un barómetro?", había respondido: "Lleve el barómetro a la azotea; átelo a una cuerda; hágalo bajar hasta la base; la longitud de la cuerda será igual a la del edificio". La respuesta correcta al ejercicio no certificaba que el examinado tuviera nivel.

Creo que la física es un buen terreno para trazar una analogía con las crisis nacionales: "¿cómo se hace para salir de un punto en el que la fuerza gravitacional de la calamidad hunde a un país, si no es mediante una fuerza de sentido inverso?"

Para un país como el nuestro, que hace pocos años —además de su moneda nacional— tenía' ¡14 cuasimonedas!, era el tiempo de lograr que mediante las convicciones y la tenacidad, esa fuerza virtuosa no perdiera su rumbo de dirección.

No lo imagino a Charles De Gaulle antes de proclamar la "Francia Libre", tomando apuntes sobre su "proyecto", sino sosteniéndose en sus convicciones e imaginando.

En este contexto, un presidente que —como Néstor Kirchner— tiene la política de cambiar "'de una semana a otra las cuestiones en las que centrar la atención" (según lo describiera Andrés Ortega), lejos de aplicar la política equivocada, despliega la única posible para no perder el rumbo.

Como suele sucederles a los países, nuestro alumno de física también tuvo otra oportunidad: su profesor convocó a un tercero imparcial, Sir Ernest Rutherford, quien le concedió seis minutos para que respondiera. Cuando pasaron cinco minutos sin que escribiera nada, le preguntó si deseaba retirarse, pero el alumno contestó que tenía tantas respuestas, que su dificultad radicaba en elegir la mejor. Respondió así: "Aferre el barómetro y déjelo caer al suelo. Calcule el tiempo de caída con un cronómetro. Después aplique la fórmula: Altura = 0,5.g.T2 (donde "g" es la aceleración de la gravedad, y "T" es el tiempo que uno acaba de calcular). Y así obtendrá la altura del edificio". Consiguió el mejor puntaje.

¿Qué debemos entender por "proyecto"? Para poder definirlo, las empresas descomponen este término. Uno de los elementos es la estrategia, a la que describen como el conjunto de objetivos que les permiten tomar decisiones. Por su parte, la planeación estratégica es el proceso por el cual sus dirigentes idean la asignación de los recursos para lograr un fin. Su desarrollo puede dividirse en distintas etapas:

# Misión: ¿qué somos? "Siempre digo que puedo mirar al pueblo argentino de frente porque le prometí esfuerzo y sacrificio /'/. Una Argentina sin reservas, altamente endeudada, subordinada a los organismos internacionales, con la autoestima perdida, con la dirigencia sin ganas de luchar, un pueblo resignado después de ver cómo se sumaba fracaso tras fracaso y de una pobreza, desempleo, indigencia, desinversión nunca conocidos en la etapa contemporánea. Dije que estábamos en el último escalón del infierno /'/". (Néstor Kirchner, 2006). Lo que somos, no lo que nos hubiera gustado oír.

# Información: ¿cuál es el medio en el cual nos toca desenvolvernos, cuáles serán los atolladeros, cómo los superaremos? Cabe recordar que, en los primeros días de junio de 2003, el Presidente eligió Brasil para su primer viaje, y junto con Inacio Lula da Silva lanzó una fuerte exhortación para lograr "la integración regional". El acuerdo automotor Argentina-Brasil, favorable a la Argentina, es una consecuencia. En las elecciones legislativas de octubre del año 2005, sus opciones se impusieron e incrementó su consenso.

También sostienen los especialistas que se requiere fijar objetivos y formular el plan de acción. En su discurso de asunción al cargo de Presidente de la Nación, dijo: "Creo que es necesario poder compartir los objetivos de gobierno y los ejes directores de gestión para que el conjunto de la sociedad argentina sepa hacia dónde vamos /'/. Queremos fijar, junto a ustedes, prioridades nacionales y construir políticas de Estado a largo plazo para de esa manera crear futuro y generar tranquilidad. Sabemos adonde vamos y sabemos adonde no queremos volver /'/. Nuestro país debe estar abierto al mundo, pero abierto al mundo de una manera realista, dispuesto a competir en el marco de políticas de preferencia regional y fundamentalmente a través del Mercosur y de políticas cambiarias flexibles acordes a nuestras productividades relativas y a las circunstancias del contexto internacional /'/". No suena a un hombre errático, como no lo era el estudiante de física.

Tras abandonar el despacho, Sir Ruthefor le preguntó si conocía la respuesta convencional, a lo que respondió que sí, pero que había aprendido de sus profesores que lo central era saber pensar, más que saber responder. El estudiante se llamaba Niels Böhr, el premio Nobel de física de 1922.

A veces se tiene una idea, opuesta a las trilladas. No sé si es tiempo de hablar de "proyectos". En pueblos como el argentino, herido de promesas incumplidas, no lo encuentro prioritario. Cuando Ortega y Gasset visitó la Argentina, no nos dijo "argentinos, a los proyectos". Su consejo fue "argentinos, a las cosas". Acaso porque tenía un mensaje, de una manera instintiva pero segura.

Demasiadas veces proyectamos demasiado, y no pudimos evitar caer donde caímos. Sin embargo, en tres años, Argentina logró el rescate de todas las cuasimonedas, destinar seis puntos de su PBI a educación, despegar sus exportaciones, aumentar el trabajo formal, por citar algunos de muchos ejemplos. Es que a veces se trata de un rumbo. Un "proyecto", es mucho menos que eso; basta con escribirlo y con atesorarlo. Las ideas obligan a ser puestas en práctica.

http://www.clarin.com/diario/2006/07/05/opinion/o-02501.htm

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