Por el control de precios las empresas revisan inversiones
Las grandes gastan menos en publicidad; las filiales de extranjeras temen reducir su oferta
Las grandes empresas de consumo masivo (alimentos, bebidas, productos de tocador y limpieza) están reduciendo inversiones ante la imposibilidad de subir los precios, según tres altas fuentes del sector. En el corto plazo, están recortando los gastos en publicidad. En el mediano y largo plazo, las multinacionales también temen menos inversiones para diversificar y ampliar la producción.
Las firmas extranjeras, para las que la Argentina representa sólo una mínima porción del negocio, no están dispuestas a mostrarle al secretario de Coordinación Técnica del Ministerio de Economía, Guillermo Moreno, su estructura de costos para justificar aumentos de precios. No es que se vayan a rebelar contra el virtual control de precios. Se resignarán a mantenerlos intactos, pero advierten que reducirán sus inversiones. Así quedó de manifiesto en comentarios vertidos en la reunión de anteayer, en la que el presidente de la Coordinadora de las Industrias de Productos Alimenticios (Copal), Alberto Alvarez Gaiani, explicó a los directivos de las 42 cámaras que forman esa entidad el modo en que las compañías deberán pedir subas de precios a Moreno. Tendrán que solicitar una audiencia al secretario, explicarle qué costos les aumentaron, y a la brevedad recibirían una respuesta que las autorice o no a retocar los valores.
Moreno había dicho semanas atrás que sólo permitiría incrementos si las empresas perdían dinero. Algo que sólo se registra en el sector lácteo, que está negociando una rebaja de las retenciones a la exportación, así como financiamiento. Pero en la reunión de la Copal se entendió que el funcionario también permitiría el encarecimiento de productos clave que estuvieran dando pérdidas.
El problema radica en que para algunas empresas extranjeras una ganancia inferior a la esperada significa una forma de perder, según dijo un gerente de una de ellas. Y eso repercute en las filiales argentinas a la hora de disputar con subsidiarias de países de la región las inversiones que se deciden en las casas matrices. "Los tipos de otros países te mandan al frente, por detrás o por delante, y dicen que en la Argentina no conviene invertir porque no hay seguridad jurídica", comentó un ejecutivo.
Otro gerente, pero de una firma nacional, coincide en que a las firmas extranjeras les cuesta mucho explicar a las casas matrices "por qué no pueden aumentar los precios", dado que no existe una ley escrita que prohíba hacerlo. Moreno nunca ha pedido por escrito que le justifiquen las alzas ni tampoco les ha dado un formulario modelo para detallar los costos.
"Cuando no da la rentabilidad, discontinuás el producto", advierten en una multinacional. "Das menos posibilidad de elección al consumidor. Producís menos variedades, commoditizás el producto y eso te afecta a la exportación. También se acota la oferta: la producción no acompaña el crecimiento de la demanda", sostuvo un gerente, en línea con sus colegas.
Más de una multinacional se niega a abrir sus costos ante Moreno porque considera que eso significaría dejar que el Gobierno decida en sus negocios. Otras no lo pueden hacer por una cuestión de normativa interna. Pero también hay algunas que se encontraron con Moreno y no lograron el incremento deseado.
Nacionales
No todas las empresas piden subir precios y las que lo solicitan tampoco quieren encarecer todos los productos. Los pedidos de aumentos varían desde un 2% hasta un 10%, según el peso que en cada artículo tienen la mano de obra, la energía o el envase.
En una empresa nacional afirman que no pueden esperar a estar en rojo para aumentar precios. "Hay una docena de compañías que están muy expuestas y centenares de las que no se sabe nada. Las segundas marcas están acercándose en precios a las primeras, que recortan publicidad."
Por Alejandro Rebossio
De la Redacción de LA NACION
Con la colaboración de Fernando Bertello
Discípulo de Galbraith
* Quien busque el origen de la políticas de precios de Guillermo Moreno deberá leer a John Kenneth Galbraith, el famoso economista keynesiano que murió en abril pasado, a los 97 años. Moreno se lo reconoció así la semana pasada a Alberto Alvarez Gaiani, que, a su vez, repartió anteayer entre las 42 cámaras de la Copal pequeñas biografías del profesor canadiense de Harvard. Galbraith fue jefe de la Oficina del Servicio de Control de Precios de Estados Unidos (1941-43) y escribió "El capitalismo americano. Teoría del control de precios" (1952), en contra de la concentración de las corporaciones.
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/820682
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