La economía del jardín de infantes
Sebastián Galiani. Profesor de Economía de la Universidad de San Andrés.
—¿Cuál es el estado de la economía de la educación en la Argentina?
—Hay cada vez más investigaciones de economistas sobre el campo de la educación. En particular, en América latina, la Argentina y Chile son los países que tienen mejores ba ses de datos oficiales para trabajar este tipo de temas. Junto con Samuel Berlinski, del Instituto de estudios Fiscales; y Paul Gertler, de la Universidad de Berkeley, estuvimos analizando cómo influye el hecho de que un chico tenga más años de asistencia al jardín de infantes sobre su rendimiento posterior en la escuela primaria.
—¿Y qué descubrieron?
—Un año adicional de asistencia al jardín de infantes incrementa el promedio de notas durante el tercer grado un 8%. También descubrimos que el hecho de haber ido más años al jardín de infantes afecta en forma positiva algunas variables de autocontrol en los alumnos, su atención en clase, el esfuerzo, la participación y la disciplina.
—¿Qué base usaron para hacer los cálculos?
—Aprovechamos la información para un programa en gran escala que se realizó entre 1993 y 1999, con el objetivo de incorporar 175.000 chicos de entre tres y cinco años adicionales a jardines de infantes. Sobre esas misma población encontramos resultados de pruebas de castellano y matemática en años posteriores, y así pudimos sacar las conclusiones.
—¿Qué dice la literatura económica sobre el tema jardín de infantes?
—Hay conclusiones de todo tipo. Algunos académicos creen que separar a un chico de la madre puede tener consecuencias negativas sobre su desarrollo posterior, pero en general la mayoría de los estudios dicen que la enseñanza preescolar es muy favorable. Todo empezó con Gary Becker, quien demostró que el retorno de la inversión en educación durante etapas tempranas de la vida de una persona es superior al retorno en la edad adulta, por el simple motivo de que sus beneficiarios tienen más tiempo para recoger sus frutos.
http://www.clarin.com/diario/2006/07/17/elpais/p-01202.htm
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