Editorial |Violencia familiar, un drama cotidiano
El maltrato en el hogar es el resultado de una cultura abusiva y violenta. Las mujeres y los niños son las principales víctimas, y ellas tienen dificultades para enfrentar la situación, ya que aún son insuficientes los caminos de ayuda.
Una cultura del abuso y la violencia se fue extendiendo en el entramado de la sociedad y fue ganado espacio también en el interior de los hogares. De puertas adentro, entonces, se manifiestan acciones físicas y simbólicas que lesionan la integridad de cónyuges e hijos.
De modo contundente, las mujeres y los chicos son las principales víctimas. Y, además, son las más vulnerables, ya que son colocadas en situaciones de inferioridad y son lesionadas y humilladas en lo corporal y en la consideración moral. Los trastornos económicos, o la falta de capacidad de autonomía, hacen complejo el manejo de la situación, pero el peligro al que se está expuesto obliga a adoptar medidas de preservación.
La Justicia es un camino y, en este sentido, en los últimos doce años se cuadruplicado las denuncias por violencia familiar en el fuero civil. El primer semestre del año en curso fue, según esa estadística, el más violento desde 1995.
Si bien mejoró el dispositivo institucional de contención y ayuda a las víctimas —lo cual se refleja en programas de lucha contra la violencia familiar que existen a nivel nacional, provincial y en la Ciudad—, todavía falta más ayuda material y concientización para que la violencia no quede oculta y en silencio.
http://www.clarin.com/diario/2006/07/18/opinion/o-02802.htm
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