Jueves, 20 de julio de 2006
Frenó Kirchner una rebaja de las retenciones lácteas
Por 60 días más seguirán en el 15% para la leche en polvo y en el 10% para quesos de vaca
- Sorpresa
La Rural apoya el paro agropecuario |Aunque no adhiere institucionalmente, aconsejó a sus socios respetar la convocatoria de CRA
El origen del conflicto
A última hora, y luego de haber dado sus funcionarios el visto bueno para una baja de las retenciones a los lácteos, el presidente Néstor Kirchner ordenó frenar esa iniciativa con el fin de evitar que el Gobierno apareciera cediendo con esa medida ante el paro agropecuario convocado por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), que se realizará entre pasado mañana y el martes próximo.
Ayer al mediodía, tras participar de un acto donde la multinacional Agco anunció que comenzará a fabricar en el país tractores de alta potencia de su marca Agco Allis, la ministra de Economía, Felisa Miceli, había señalado a LA NACION que hoy saldría la resolución con la baja en las retenciones a las exportaciones de lácteos. Antes de esto dijo en público que el sector agropecuario está viviendo un "gran momento" en la Argentina.
Además de la definición de Miceli, en una reunión que por la tarde mantuvieron con representantes del sector, el secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, y el subsecretario de Agricultura, Javier de Urquiza, entre otros funcionarios, se habían terminado de definir los últimos detalles de una rebaja del 15 al 10% para la leche en polvo y del 10 al 5% para los quesos de vaca, entre otros productos, que se iba a dar a conocer hoy en el Boletín Oficial.
Sin embargo, a último momento, enterado de la resolución de sus funcionarios adoptada dos días antes del paro convocado por CRA, Kirchner vetó la medida. Inmediatamente, desde Economía se informó que, mediante una nueva resolución que saldrá hoy, Miceli prorrogará por otros sesenta días la aplicación de las retenciones, que vencían hoy y habían sido aumentadas desde el 5% en julio del año pasado, en un intento de frenar la suba de precios de los lácteos en las góndolas. Los derechos, que les reportan al Estado nacional ingresos por US$ 80 millones por año, seguirán por ahora en el 15% para la leche en polvo y en el 10 por ciento para los quesos de vaca.
"Bajo presión no hay nada", señaló una fuente del Ministerio de Economía. Otra fuente oficial fue todavía más precisa al explicar qué había sucedido en sólo pocas horas para que el Gobierno cambiara el rumbo de una decisión. "Con la amenaza del paro, el Presidente no aceptaba la medida que iba a firmar Miceli. Por eso habrá una prórroga temporaria", comentó.
El rechazo de Kirchner tomó por sorpresa a los representantes de la producción y a la misma industria, que por la tarde se había reunido para analizar la disminución de los derechos, mientras algunos también estudiaban una alternativa para que la mejor competitividad que algunas empresas iban a tener al poder exportar más no perjudicara a otras en la compra de materia prima en el mercado local.
Además, la semana pasada los empresarios escucharon de parte de Guillermo Moreno un "no" a su pedido de aumentar un 5% el precio de algunos productos lácteos por fuera del convenio de precios sellado a fines del año pasado.
Sorpresa
"No lo puedo creer. Lamento mucho la decisión [del Gobierno]. Esto era algo que esperábamos ansiosamente", dijo el tambero Claudio Ersinger, representante de la cuenca lechera Mar y Sierras, en el sudeste bonaerense. Puesto en conocimiento por LA NACION de la marcha atrás oficial, un representante de la industria láctea no podía salir de su estupor. "Si digo lo que pienso, voy a ir preso o pasaré a ser parte de la oposición", afirmó.
Hasta un funcionario, que por la tarde se mostraba entusiasmado porque la producción de su provincia se iba a ver beneficiada por una rebaja de las retenciones, por la noche cambió su estado de ánimo. "Me siento mal, estoy angustiado, porque con esto se genera confusión", dijo, mientras pidió reserva de su nombre. Horas antes había expresado su satisfacción con el Gobierno y solicitado que se lo mencionara.
Tras la marcha atrás del Gobierno, el diálogo por las retenciones con el sector privado quedó virtualmente roto, mientras también ingresaron en un contexto de incertidumbre las negociaciones que un sector de la industria estaba llevando adelante para autoadministrar sus exportaciones a cambio de esa baja de los derechos.
Anoche, una fuente oficial pareció desacreditar cualquier acuerdo entre los mismos industriales. "El Estado no autoriza ningún acuerdo entre privados", dijo categóricamente.
Por Fernando Bertello
De la Redacción de LA NACION
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La Rural apoya el paro agropecuario |Aunque no adhiere institucionalmente, aconsejó a sus socios respetar la convocatoria de CRA
Un día antes de la apertura de la tradicional muestra ganadera de Palermo, la Sociedad Rural Argentina (SRA) informó ayer que "acompañará", pero no "adherirá" al paro agropecuario que comienza pasado mañana y que se extenderá hasta el martes próximo.
Esta entidad, la más antigua del campo, había mantenido una distancia prudencial de la medida de fuerza convocada por Confederaciones Rurales Argentinas (CRA), la semana pasada. Ayer, ese equilibrio entre mantener el diálogo con el Gobierno y respaldar la protesta quedó zanjado hacia un lado, aunque en forma condicionada, ya que no serían suspendidas las actividades comerciales durante la Exposición Rural.
"Aconsejamos a nuestros asociados no comercializar productos durante la protesta: ¿eso es adherir o no?", dijo ayer el vicepresidente de la SRA, Hugo Luis Biolcati. "Decidimos acompañar la protesta, aunque no fuimos partícipes de la decisión original", expresó, a su vez, el presidente de la entidad, Luciano Miguens, al aclarar que, cada productor asociado a la entidad tendrá la libertad de plegarse o no al bloqueo comercial de cuatro días.
"Sugerimos a los productores respetar una medida que atiende a una necesidad del sector; la Rural no ha sido proclive a este tipo de protestas, pero la decisión ya fue tomada por otra entidad y tenemos los mismos reclamos", señaló Miguens, al tiempo que agregó: "La Rural no podía estar en desacuerdo con el paro, porque recibimos los mismos reclamos de parte de nuestros asociados en un momento difícil".
Además de aconsejar a sus asociados que acaten la protesta, la SRA convocó para el martes o miércoles próximos, en el marco de la exposición de Palermo, a una mesa de debate a la que estarán invitadas las otras entidades del agro, funcionarios y productores de todo el país para discutir la situación del sector. "No hemos decretado el paro, pero nos encontramos con la medida adoptada por una entidad colega, que consideramos con causas justas", añadió Biolcati. CRA, la entidad con mayor cantidad de productores asociados -unos 100.000 en todo el país-, logró así el respaldo limitado de parte de la centenaria entidad, que agrupa a los productores más grandes del país. No adhieren, en cambio, la Federación Agraria Argentina y Coninagro.
"Estoy más de acuerdo con la protesta que con la forma, porque nosotros preferimos el diálogo y apoyar las asambleas en el interior, que son la expresión más cabal del malestar del campo, pero creemos que es un reclamo lógico y hay que acompañarlo", consideró Miguens.
Luego de tres horas de debate de su comisión directiva, la entidad decidió adoptar una postura favorable al paro, pero aclaró que eso no significa "adherirse" a la protesta, pues interpretan que la idea nació en otra entidad.
Esta sutil diferencia entre "apoyar" y "adherir" podría provocar algunas complicaciones en las actividades de la muestra de Palermo. Por caso, pasado mañana, primer día del paro, está programada la venta de los primeros ejemplares equinos: son unos 20 caballos criollos castrados. Ayer los expositores estudiaban la posibilidad de postergar los remates para no contradecir en plena muestra rural el consejo de la propia entidad.
"En virtud de la extensa planificación y el gran trabajo que implica la organización de la Exposición Rural, la muestra mantendrá su cronograma original", señaló la SRA en un comunicado.
El origen del conflicto
La tensión entre el Gobierno y los representantes del campo empezó a tomar forma de protesta con la decisión de suspender las exportaciones de carnes, en marzo pasado, para contener los precios en el mercado interno.
La medida provocó un fuerte desajuste en los precios de la hacienda, que en los últimos tres meses cayeron hasta un 30%, sin que los valores de los cortes en el mostrador evidenciaran una rebaja en la misma proporción.
Aunque el Gobierno decidió flexibilizar en un 65% los embarques y avanzó en los lineamientos de un plan de incentivo de la producción ganadera, el clima de malestar en el campo parecía irreversible.
Los productores propusieron un paro en cerca de 20 asambleas en el interior. Las cúpulas de las entidades, en especial CRA, aguantaron todo lo que pudieron, dado que se habían abierto canales de negociación. No obstante, la presión de las bases fue mayor y terminó de cristalizar una protesta nacional.
"Hubo señales del Gobierno pero no se aplicaron con la rapidez necesaria y no se reflejan en los precios", consideró ayer Miguens.
Por Franco Varise
De la Redacción de LA NACION
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