Ex jueza civil terminó la probation por "intento de hurto" de páginas de un libro
BUENOS AIRES, jul 25 (DyN) - La ex jueza civil Roxana Rogovsky Tapia, quien cobró notoriedad a mediados de los 90 cuando trascendió que había intentado contratar a un abogado para que supuestamente redactara sus sentencias, terminó de cumplir la "probation" que le impuso un tribunal por un episodio en el que resultó imputada por "intento de hurto" de páginas de un libro de la biblioteca del Colegio de Abogados.
Así lo informaron a DyN fuentes judiciales, que precisaron que Rogovsky Tapia culimnó "hace unos diez días" con su servicio comunitario establecido en la "probation", que cumplió en el servicio de asesoramiento gratuito que ofrece el Colegio de Abogados porteño.
La ex jueza llegó a esa instancia tras un escandaloso episodio que ocurrió en enero de 2000, cuando un empleado de la biblioteca de la entidad que nuclea a los abogados detectó que la mujer había tomado 131 páginas de un libro al que había consultado en ese recinto.
Cuando el empleado le pidió que regresara las páginas, Rogovsky Tapia -según evocan las crónicas de la época- se metió en un baño y dos empleadas fueron a buscarla para pedirle que reviera su actitud.
Finalmente, la ex jueza regresó las hojas del libro y se excusó por lo ocurrido, pero las autoridades de entonces del Colegio radicaron la denuncia penal, que instruyó el juez en lo correccional Francisco Ponte, con intervención del fiscal Daniel Pablovsky.
Las partes acordaron la "probation", un mecanismo que consiste en la "suspensión del juicio a prueba" y la obligación del imputado de realizar tareas en beneficio de la sociedad.
Por su condición de abogada, Rogovsky Tapia cumplió con esas tareas en el servicio de asesoramiento gratuito del Colegio de Abogados, que concluyó hace menos de dos semanas.
Rogovsky Tapia había cobrado trascendencia en 1995, cuando siendo titular del Juzgado en lo Civil número 39 -designada por el mecanismo previo a los concursos del Consejo de la Magistratura-, un abogado llamado Daniel Sallaberry denunció que la magistrada había ofrecido contratarlo para que le redactara los fallos.
En el contexto de aquel episodio, Rogovsky Tapia renunció al cargo y tiempo después fue sobreseida en la causa penal por el juez de instrucción Ricardo Farías, quien entendió que no había existido delito.
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