Kirchner, a todo o nada |Por Fernando Laborda
Después de la derrota que la diplomacia argentina sufrió semanas atrás en el Tribunal Internacional de La Haya, el gobierno de Néstor Kirchner redobló su apuesta y, en las últimas 48 horas, dio diversas señales de que seguirá presionando al Uruguay por todos los medios posibles en el conflicto por las papeleras.
Primero, el gobierno argentino justificó los cortes de rutas que unen a ambos países llevados a cabo por asambleístas entrerrianos. Ayer, el canciller Jorge Taiana, durante una reunión con vecinos de Gualeguaychú, ratificó la vía judicial internacional para el manejo del conflicto, sumó a abogados de los asambleístas de esa ciudad al equipo de expertos que trabajan en las presentaciones ante la Corte de La Haya, al tiempo que enfatizó en el "daño irreparable" que las proyectadas plantas pasteras uruguayas tendrían en el medio ambiente.
El ministro de Relaciones Exteriores argentino fue incluso más allá y confirmó que se seguirá haciendo lobby ante las entidades financieras para que no apoyen los proyectos de las empresas Botnia y ENCE en la vecina orilla.
Finalmente, minimizó las posibilidades de diálogo bilateral, al expresar que la Argentina "está dispuesta al diálogo siempre que incluya el qué, el cómo y el dónde" de las plantas de pasta.
El mensaje del canciller argentino tuvo una importante novedad. Se acercó mucho al lema que desde siempre alzaron los asambleístas de Entre Ríos, "Sí a la vida. No a las papeleras". Hasta ahora, el propio presidente Kirchner se había abstenido de plegarse a ese lema, probablemente porque le hubiera generado un costo político muy grande si, tarde o temprano, terminaba aceptando una solución al diferendo que no fuese el abandono del proyecto por las empresas extranjeras en Uruguay o bien la relocalización de las fábricas.
Si Kirchner nunca se sumó hasta hoy a la posición de máxima de los entrerrianos, que se resume en el eslogan "No a las papeleras", Taiana pareció dar a entender que, desde ahora, el gobierno argentino hará suyo ese lema.
Podría ser, igualmente, una simple táctica de endurecimiento tendiente a persuadir a nuestro vecino de conceder bastante más que la posibilidad de un monitoreo ambiental conjunto una vez que las plantas estén en funcionamiento, como ofreció el gobierno uruguayo. En otras palabras, golpear para después poder negociar desde una mejor posición.
También el mensaje del canciller pudo haber tenido como objetivo la contención de los vecinos de Gualeguaychú, a fin de evitar que la protesta se descarrile peligrosamente.
Por último, no faltaron las connotaciones políticas y electorales, cuando Taiana se despachó contra Mauricio Macri, a quien acusó de parecer defender los intereses uruguayos.
Lo cierto es que las señales transmitidas por el gobierno argentino indican que las rispideces no cederán. Se ha retomado la senda que se inició cuando el diputado Jorge Argüello viajó en mayo último a Washington, con el confesado propósito de "embarrar la cancha" para que el Banco Mundial no les facilitara créditos a Botnia y ENCE. Y se admite que nadie hará nada para frenar eventuales cortes de rutas.
El espacio político se ha estrechado mucho más y retroceder será cada vez más complejo. A Kirchner, probablemente, no le preocupe: está acostumbrado a jugar a todo o nada, mientras eso no haga decaer su popularidad.
Por Fernando Laborda
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