Barracas, el barrio elegido para la nueva apuesta inmobiliaria |El metro cuadrado ya alcanza a los US$1200 y sigue subiendo; hay varios proyectos
La nueva apuesta de los inversores inmobiliarios está depositada en una zona poco explorada en las últimas décadas: Barracas. Por allí, donde grandes galpones de fábricas quebradas mutan en lujosos lofts y los nuevos edificios alcanzan a los 1200 dólares el metro cuadrado, sienta sus reales un atractivo polo habitacional. Y que, dicen, podría modernizarse como extensión de Puerto Madero.
- Los hechos y sus protagonistas |Fue cuna de famosos payadores; cómo afectó la fiebre amarilla
Una zona con mucha historia y futuro |Por María D Abate
Con muchos barrios de la ciudad saturados y a precios inalcanzables, la zona sur, que conserva su valor patrimonial, ha dado un paso de ventaja en este boom de la construcción: además de edificios, han arribado muchos comercios y, en su periferia, entre fábricas y galpones, asoman todavía hoy grandes casonas y edificios art nouveau .
Profesionales de clase media y alta ya se han asegurado un lugar entre las distintas propuestas que ofrece esta zona con perfil de barrio. Algunos edificios modernos llegaron en la década del 90, pero hoy se encuentra una docena de torres terminadas para la venta, que representan en conjunto unos 6000 metros cuadrados.
Una de las novedades para el barrio es el emprendimiento MOCA, desarrollado a partir del reciclaje del edificio de la ex fábrica Bagley. Copelle SA es la firma que lleva adelante este proyecto, con todas sus comodidades y a unos 1200 dólares el metro cuadrado. "Me pareció muy interesante la fábrica por su gran superficie", comentó Abraham Manuel Levensohn, presidente de la empresa.
A ese precio se venden también las unidades de Solares de Montes de Oca, dos torres unidas por un puente en la avenida homónima al 700. Allí se elevan 30 pisos y están equipados con un confort de categoría, lo cual sedujo a los vecinos: el 85% de sus compradores vivía ya en el barrio.
Hay más: dos construcciones que ocupó alguna vez la empresa Química Estrella se convertirán en viviendas; en el edificio de la ex Canale, se proyectan un centro comercial y oficinas; otro que está listo para reciclarse es el edificio de la textil Piccaluga, en el pasaje Lanín, que será sede de la próxima muestra de Casa FOA.
Allí, la empresa Baresa, con una inversión de 2,5 millones de dólares, planea reciclar el edificio para construir 70 lofts y doce locales comerciales, de los que ya vendieron el 40%.
"Este barrio, que está a 15 minutos del microcentro, tiene todo: conserva su aire tradicional, pero presta el confort de los nuevos edificios. Nosotros decidimos mudarnos acá porque está a un precio acorde con nuestras posibilidades, y además promete crecer mucho más", sostiene Migué Caé, un abogado de 28 años, propietario de uno de los nuevos departamentos de la torre situada sobre Montes de Oca.
"En las áreas más demandadas, como Belgrano, Palermo, Puerto Madero, han desaparecido los terrenos libres y en función de ello hay un desplazamiento en la búsqueda de sectores en otros barrios en desarrollo, como Barracas", dijo a LA NACION Carlos Pisoni, director de Planeamiento Urbano de la ciudad.
La expansión de Puerto Madero beneficia a Barracas y la cercanía del microcentro es otra de sus ventajas: en diez minutos se llega al Obelisco en automóvil. También está favorecido por la avenida 9 de Julio, que es un gran vínculo con Avellaneda y con la autopista 25 de Mayo.
Por Pablo Tomino
De la Redacción de LA NACION
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Los hechos y sus protagonistas |Fue cuna de famosos payadores; cómo afectó la fiebre amarilla
Las barracas son albergues rústicos o edificios en que se depositan cereales, cueros, lanas y otros materiales para comerciar. Así se llamó a la zona donde se levantaron tales galpones a orillas del Riachuelo, en el siglo XVIII. Algunas décadas después, las familias más prósperas porteñas se mudaron al barrio y ubicaron sus casasquintas y mansiones cerca de la avenida Montes de Oca.
Fue uno de los barrios preferidos por los hombres de la literatura para incluirlo en sus libros, entre ellos "Adán Buenosayres", de Leopoldo Marechal, o "Sobre héroes y tumbas", de Ernesto Sabato. Fue, también, cuna de famosos payadores como Félix Hidalgo, César Cantón y Villoldo, "papá del tango criollo", autor nada menos que de "El choclo" y "La morocha".
Desde los tiempos de Rosas hasta principios de siglo, Barracas era lugar privilegiado para las familias más ricas de la Argentina, que habitaban en lujosas casonas y quintas. Los historiadores recuerdan la propiedad del ingeniero Felipe Senillosa, lindera con la del doctor Vicente López y Planes, que estaban situadas en la calle Aristóbulo del Valle, esquina Montes de Oca (Nº 701).
En 1871, llegó la fiebre amarilla corrió a los habitantes al norte de la Capital, lo que despobló la zona. En 1900, las actividades manufactureras impulsaron nuevamente al barrio. Pero después de la década del 50, comenzó a perder furor; sus fábricas se cerraron, se inhabilitó su estación de trenes, y la construcción de la autopista hizo desaparecer muchos edificios y plazas. Pero hoy, de la mano de la construcción, vuelve a tener su encanto.
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Una zona con mucha historia y futuro |Por María D Abate
Barracas es un barrio del Sur. Tiene el privilegio de conservar lugares donde todavía se ve el pasto entre los adoquines. Yo nací en Barracas, en la calle Jorge -Nicolás Jorge, marino griego de importante actuación junto al almirante Brown-. Mi casa tiene un patio grande y zaguán ajedrezado guardado con vidrios biselados, plantas y jazmines en el lugar donde las cinco parras protegían del sol a las familias.
Algunas quedan como emblemas de aquel barrio de casitas bajas que a principios del 1900 sirvieron de marco a la estación de trenes, a la carga de Sola, al barrio inglés, réplica de un barrio de Manchester, y a la calle Juan Darquier, médico relevante en su lucha contra la fiebre amarilla que azotó a la zona sur en 1871, todo construido por los ingleses que compraron el Ferrocarril del Sur.
Los Llavallol, los Berizo, los Guerrero, padres de Felicitas, el arzobispo Espinosa, el almirante Brown, están entre muchos otros que dieron a mi barrio la jerarquía de un lugar de ensueño.
Amores, historias, paso de Viamonte, Balcarce y Tejedor, el día que Buenos Aires tuvo tres gobernadores hasta el Puente de Gálvez, donde también se escribió la historia.
Todavía, si cierro los ojos, oigo el silbato de los trenes y las sirenas de las fábricas: la General Motors, La Catita; se decía que llegábamos a Barracas por el olor a chocolate y a galletitas, Chocolate Aguila Saint Hermanos y Bagley Sociedad Anónima; Pitaluga, fábrica de tejidos; marmolerías; Medias París; Alpargatas; Fabril Financiera. Poblada de obreros que llegaban del conurbano bonaerense.
Casa Foa se instaló en 2005, lo que hizo conocer a mi barrio a muchísimas visitas de todo el país.
Barracas fue, es y será un barrio con historia y futuro.
La autora escribió Barracas, un poco de ayer y de hoy, y otros libros más. Es presidenta del Ateneo Cultural Barracas
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