Dividida, la izquierda busca otra vez cambiar su historia electoral
Hace décadas que la izquierda nativa repite la historia. Comienza cada proceso electoral con llamados a la unidad y termina dividida en múltiples siglas.
Marcelo Helfgot
mhelfgot@clarin.com
¿Cambiará la historia en el 2007? Es lo que tratarán de definir las tribus más relevantes del marxismo en la sucesión de congresos y seminarios que protagonizarán en agosto. Eso sí, cada una de ellas buscará imponer su propio libreto.
El Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), una de las versiones más taquilleras del trotskismo, ya avisó que picará en punta y lanzará la candidatura presidencial de la ex diputada Patricia Walsh. La fuerza que dirige la enfermera Vilma Ripoll cree que alzando a una ex diputada sin partido —Walsh es una peronista combativa alejada del PJ— podrá encolumnar a los otros componentes del mapa izquierdista.
"No por mucho madrugar amanece más temprano", fue la advertencia que le dedicó Patricio Echegaray, secretario general del Partido Comunista, antiguo socio del MST en la desaparecida Izquierda Unida.
Para los comunistas, no es hora de explorar un "frente progresista". Dicen que en lugar de limitar la convocatoria a la izquierda revolucionaria, la coalición debe abarcar sectores reformistas, como sus aliados del Encuentro de Rosario: el socialismo, la CTA de Víctor de Gennaro y la Federación Agraria.
Desde ese espacio, el PC consiguió instalar como referente nacional a Carlos Heller, ex vicepresidente de Boca y líder de la banca cooperativa. Pero, ya sea para integrar una fórmula presidencial o para jugar en la Capital, resulta indigerible para las otras fuerzas de izquierda. "Con un banquero no vamos ni a la esquina" afirman en el MST y miran de reojo la actitud del Partido Obrero, otro de los grupos que responde al revolucionario ruso León Trotsky.
El PO es piloteado por la ortodoxia ideológica de Jorge Altamira y se hizo un lugar en las calles de la mano del jefe piquetero Néstor Pitrola. Suele negarse a las alianzas y presenta candidatos propios. Aunque Altamira se privó de adelantarle a Clarín si reeditarán la experiencia en 2007 o aceptarán el diálogo que propone el MST: "Lo debatiremos con las bases", afirmó. Y anticipó su opinión sobre el lanzamiento de Walsh: "No es bueno poner nombres antes de discutir programas".
El congreso nacional del Partido Obrero se hará del 18 al 21 de agosto. Esos mismos días estará sesionando el del MST. Y a esa altura se conocerá el entramado que impulse el PC, que compartirá en los próximos días en Mar del Plata un seminario con sus socios del Encuentro de Rosario.
Las únicas coincidencias en la izquierda consisten en la ilusión de capitalizar la escasez de figuras opositoras para obtener un fuerte avance electoral. Los más radicalizados dicen tener un norte a seguir: la unidad alcanzada al frente de la FUBA por los estudiantes del MST, el PO y el comunismo revolucionario (PCR) que ya impidieron 5 veces la elección del rector de la universidad porteña.
http://www.clarin.com/diario/2006/07/31/elpais/p-00901.htm
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