Por ineficiencia, los hospitales porteños pierden $ 170 millones
Los hospitales públicos de la ciudad de Buenos Aires pierden cada año alrededor de 170 millones de pesos por no cobrar a las obras sociales y a las Aseguradoras de Riesgo de Trabajo (ART) por servicios que prestan a sus afiliados.
- En diez años aumentaron casi 27% las consultas |En 2005 hubo más de 10 millones
Aunque la legislación establece que los centros de salud pueden cobrar por servicios a pacientes cuando hay un “tercero pagador” –es decir, cuando tengan algún tipo de cobertura o seguro médico–, esto no se hace debido a la ineficiencia en el sistema administrativo de la Capital. Sólo bastaría con tomar los datos del documento de identidad de la persona atendida.
Según los cálculos del Ministerio de Hacienda porteño, los hospitales públicos podrían haber obtenido el año pasado ingresos por algo más de 124 millones de pesos si les hubieran cobrado a las obras sociales, incluidas las de jurisdicción bonaerense. Sin embargo, se facturaron 34,2 millones de pesos y sólo se cobraron efectivamente 22,6 millones.
Con el dinero que no ingresó en las arcas públicas el gobierno de la ciudad podría haber comprado el año pasado 15 resonadores magnéticos (hoy sólo hay uno en el hospital Fernández y hay que esperar hasta 90 días para conseguir un turno) y un tomógrafo y una ambulancia para cada uno de los 33 hospitales porteños.
Para este año el sistema de salud de la Capital tiene asignado un presupuesto de $ 1600 millones, a los que se suman otros 300 que fueron reasignados hace dos semanas para el aumento de salarios del personal y la extensión horaria en tres hospitales. El de Salud es el ministerio con más presupuesto. Le sigue Educación, con más de 7500 millones de pesos.
"Estamos trabajando. Una cosa es que el sistema hospitalario porteño se abra a todo el país, como tiene que abrirse, y otra cosa es que lo haga sin generar las condiciones de recuperación, sobre todo entre quienes pueden pagar. Y siempre alguien puede pagar: o la obra social o la ART", aseguró a LA NACION el jefe del gobierno porteño, Jorge Telerman.
"No es solamente que no se cobra: no se registra. Lamentablemente, hay que decirlo, mucha de esa plata se perdió. Por desidia, porque no se hicieron las cosas bien, se perdió ese dinero, porque muchas veces ni siquiera quedaron registrados los gastos de los pacientes", añadió.
En el trabajo se detalla que por un eventual cobro a la provincia de Buenos Aires por los pacientes residentes en ella que utilizan los hospitales de la ciudad y no tienen cobertura se recibirían 168.844.773 pesos.
En el Ministerio de Salud porteño describieron el problema: "Es una respuesta que debemos dar a los contribuyentes de la ciudad. Nuestro mayor atraso está en las deficiencias en la confección de los documentos para la facturación", explicó a LA NACION el ministro Alberto De Micheli.
El funcionario se refiere a varios problemas: en muchos casos no se les solicita a los pacientes su DNI para que sea ingresado en un sistema en el que se indique si la persona está o no afiliada a alguna obra social. Después debería cargarse la información de cada servicio que se presta en cada hospital, y eso tampoco se hace como se debería.
Falta de personal
A estas deficiencias se suma que los fines de semana, los feriados y de lunes a viernes por la tarde no hay personal para que se pueda realizar la facturación. Dentro de 90 días tres hospitales extenderán su horario de atención por las tardes.
En 2005 los 33 hospitales de la Capital recibieron 9.113.150 consultas en guardia, programadas y odontológicas, con valores de entre $ 20 y 30, y realizaron 191.000 altas por internaciones, cuyo costo diario asciende a $ 1000 cada una. En total, los ingresos calculados dan un total de $ 428.400.000. De ese total se estima que entre el 25 y el 30%, más de 124 millones de pesos, corresponde a pacientes que tienen obra social.
Según el Ministerio de Salud, si se sumaran las ART representaría el 40 por ciento de lo facturado, lo que sumaría más de $ 170 millones.
Voceros de la Superintendencia de Servicios de Salud sostuvieron que hay "falta de voluntad". La entidad es un organismo de control, regulación y asistencia a las obras sociales nacionales y está dentro de la órbita del Ministerio de Salud de la Nación. Una de sus atribuciones es realizar por débito automático el cobro a las casi 300 obras sociales que audita.
"Hay provincias que están haciendo mucho por la facturación, incluso ese ingreso representa un porcentaje importante de su presupuesto. En la ciudad hay falta de voluntad. El personal no está entrenado ni interesado. Además, el dinero que entra en cada hospital pasa a la recaudación general", dijo Héctor Capaccioli, director del organismo.
"Sólo se usa este sistema en el 13,13% de los casos. El método permite cobrar facturas impagas descontando automáticamente los montos de deuda correspondientes de los aportes que reciben las obras sociales dependientes de la Superintendencia", explica un informe elaborado por la cartera de Hacienda.
Con él coincidió el ex ministro de Salud porteño Donato Spaccavento: "Falta estímulo. Si cada hospital tuviera una cuenta donde lo cobrado se depositara y se pudieran difundir entre el personal las obras que se podrían hacer con esa plata, estoy seguro de que se facturaría más", explicó.
De Micheli añadió: "Si bien hay que mejorar el sistema de cobro, debemos garantizar el acceso al sistema. Debemos cuidarnos de no empezar a rechazar a los «no cubiertos», mantener un equilibrio sin vulnerar la accesibilidad, porque caeríamos en el extremo de «sanatorizar» los hospitales".
La diputada macrista Soledad Acuña, presidenta de la Comisión de Salud de la Legislatura, dice que hace años que el gobierno porteño anuncia que va a mejorar el sistema de facturación. Y nunca lo hace.
"Tenemos en cuenta que la creación de un sistema en red de los hospitales no se hace de un día para el otro, pero los plazos se van prorrogando año a año. Este proceso no debería verse afectado con los cambios de ministro, pero sin embargo se ve cada vez más lejano", dijo Acuña.
"Es más: en 2005 el Ministerio de Salud instrumentó un programa para facturación en hospitales para el que preveía un presupuesto de 500.000 pesos. No sólo no se concretó, sino que se gastó casi en su totalidad exclusivamente en la contratación de personal para realizarlo", sentenció la legisladora.
Resonador magnético
El sistema de salud pública de la Capital cuenta hoy con un solo resonador magnético. Está en el Hospital Fernández, pero la atención corre por cuenta de una empresa privada. Se trata de Argus, propietaria del equipo y empleadora de los planteles médicos y técnicos que lo utilizan, que tiene en concesión el servicio desde 1999.
En 2005, el entonces secretario de Salud, Alfredo Stern, firmó una extensión del contrato, que caduca en septiembre de este año.
Según pudo saber LA NACION, la empresa realiza por mes unos 1500 estudios, a $ 250 cada uno. Para un turno, hay demoras de hasta 90 días.
El gobierno porteño paga a Argus 375.000 pesos por mes.
Consultado sobre el tema, el actual ministro de Salud, Alberto De Micheli, sostuvo: "Se está cobrando un valor que no nos satisface y estamos licitando la compra de dos nuevos resonadores para los hospitales públicos".
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En diez años aumentaron casi 27% las consultas |En 2005 hubo más de 10 millones
En los últimos diez años creció 26,75 por ciento la demanda de atención de los hospitales públicos porteños. Según un estudio realizado por el Ministerio de Hacienda, conducido por Guillermo Nielsen, en el último año se registraron 10.253.684 consultas, 2.164.218 más que en el mismo período de 1996, cuando hubo 8.089.466 atenciones.
El mayor incremento se produjo en los hospitales generales. Los pacientes que concurren a ellos provienen en el 56,75 por ciento de la Capital y en el 38,56 por ciento del Gran Buenos Aires. En los hospitales de especialidad, en tanto, la concurrencia de residentes en la ciudad es del 37,25%, y los provenientes del conurbano, del 55,10 por ciento, se detalla en el trabajo. El estudio, además, señala que de las consultas realizadas durante 2005 el 28,03 por ciento fueron en el servicio de guardia.
"Yo vengo de Don Torcuato; allá hay una salita, pero no hay especialistas y estoy con un dolor terrible en la columna", dijo a LA NACION Estela Silva, después de que le hicieran un estudio en el hospital Fernández, del barrio porteño de Palermo.
Celsa Cardozo, que viajó dos horas hasta la Capital desde Rafael Calzada, explicó: "Es venir y quedarse todo el día, pero me esfuerzo un poco, me levanto temprano y llego para que me atiendan en este lugar, que tiene más infraestructura".
Entre los factores para la elección de los hospitales públicos porteños citados en el informe están la atención las 24 horas, el alto prestigio del personal médico, la especialización del hospital y el desconocimiento de los mecanismos de atención de la propia obra social, entre otros.
De eso está convencido Bernardo, un paraguayo que llegó hace tres meses a la Argentina y que dialogó con LA NACION mientras esperaba su turno para ser atendido por una gastroenteritis. "Vengo acá porque el hospital me queda cerca de casa [vive en Flores], pero principalmente porque en este lugar hay un buen servicio médico", sostuvo.
Facturación
Los hospitales públicos de la Capital que más facturaron el año pasado son el Argerich, el Fernández y el Pirovano, según se detalla en un informe realizado por el Ministerio de Hacienda porteño. "Si consideramos lo facturado por esos tres hospitales [por paciente], se alcanza un total de $ 10.199.706,96, el 53,10% de lo facturado" en el año, reza el informe. El Argerich ostenta el valor más alto de facturación, con un monto de egreso, en promedio, de $ 378 por paciente. En el otro extremo se sitúan los hospitales Penna, Piñero y Rivadavia, en los cuales el valor por egreso es inferior a 60 pesos cuando el promedio del sistema es de 145.
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