Carta de Lectores |En la tormenta, un hombre de hielo
Tengo dos hijos y un tercero en camino. Los dos estaban con fiebre y teníamos que ir al pediatra. Tomamos un taxi y nos dirigimos hacia la avenida Santa Fe al 1300. Cuando estábamos a una cuadra del lugar comienza la tormenta de granizo.
Al principio eran piedras pequeñas, pero pasados los cinco minutos comenzaron a caer piedras de gran tamaño. Entonces el taxista, de muy mal modo, nos dijo que nos bajásemos. Con mi esposo le dijimos que era peligroso porque los niños son muy pequeños y se podían lastimar, pero este señor insistió, y nos dijo: "¿Y yo qué quiere que haga?" Nos tuvimos que bajar esquivando el granizo. Creo que les deberían hacer un test psicotécnico a las personas que trabajan con la gente.
Familia Carbia
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