Pobreza: no bastan promesas |Por Jorge Werthein
En setiembre de 2000, líderes de varias partes del mundo se reunieron en la sede de la ONU, en Nueva York, durante la Cumbre del Milenio.
ASESOR DEL SECRETARIO GENERAL DE LA OEI*
En el encuentro se estableció una serie de compromisos para el desarrollo del planeta: ocho objetivos y dieciocho metas a alcanzar para el año 2015. Ciento cuarenta y siete jefes de Estado y de gobierno firmaron la Declaración del Milenio, adoptada por 189 naciones.
La iniciativa despertó la simpatía de otros actores sociales, como miembros de la sociedad civil y del medio empresarial. Frente a este cuadro, la tendencia es una mirada unánime sobre los Objetivos para el Desarrollo del Milenio. Sin embargo, esa unanimidad es sólo aparente. Hay voces discordantes.
Una de las críticas se refiere a la improbabilidad de que se cumplan los objetivos antes de 2015. En las condiciones y el ritmo actual, cumplirlos parece inalcanzable.
Investigadores del Centro para el Desarrollo Global (CGD es su sigla en inglés) llaman la atención sobre el hecho de que, de no haber cambios radicales, "el número de africanos que viven en la pobreza podría aumentar, a la vez que más de dos docenas de países africanos podrían no alcanzar ni siquiera el 50% de la educación fundamental en tiempo".
Samir Amin señala que el hecho de reducir la pobreza extrema y el hambre a la mitad no pasará de ser una ilusión "mientras las políticas que manejan la pobreza no sean analizadas y denunciadas y se propongan alternativas". Otra crítica destaca que, sin un verdadero interés por la erradicación de conflictos armados, los ODM pierden sentido, ya que naciones económicamente más ricas, e incluso pobres, gastan muchos más recursos en guerras que en el combate contra el hambre, la miseria y la enfermedad.
Las críticas y preguntas se acumulan, y la ONU probablemente tenga respuesta para la mayoría de ellas, pero no por eso hay que desatenderlas. El desafío queda: los ODM, ¿serán finalmente sólo sueños destinados a morir en el papel, o podrán, a pesar de las limitaciones, servir de estímulo para la formulación de políticas de Estado que tengan en cuenta las necesidades reales de cada pueblo y la participación de todos, tanto en la formulación como en la implementación de esas políticas?
*Organización de los Estados Iberoamericanos para la Educación, la Ciencia y la Cultura.
http://www.clarin.com/diario/2006/08/08/opinion/o-02902.htm
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