Lavagna: 'Vamos a tener que controlar a Chávez si no queremos que nos cambie totalmente la agenda'
BUENOS AIRES, ago 15 (DyN) - El ex ministro de Economía Roberto Lavagna consideró esta tarde que el Mercosur deberá "controlar a (el presidente de Venezuela Hugo) Chávez" para que no "cambie totalmente la agenda" del bloque regional.
- Lavagna: "Va a caer la inversión y afectará el crecimiento" |Es clave, dijo, la estrategia de desarrollo
En diálogo con DyN desde San Pablo, donde asistió a un seminario organizado por el Centro Brasilero de Relaciones Internacionales y el Consejo de Empresarios de América Latina, Lavagna estimó que "al Mercosur lo vienen matando desde hace muchos años, aunque sobrevivió cinco gobiernos del lado argentino y del lado brasileño. La realidad económica y comercial pesan".Pese a destacar, en el marco del Mercosur, "la importancia del mecanismo de adaptación competitiva y los fondos estructurales para Uruguay y Paraguay", Lavagna cuestionó que "Argentina terminó actuando más cerca de la India que de Brasil en la ronda de Doha" en la OMC y advirtió que "vamos a tener que controlar a Chávez si no queremos que nos cambie totalmente la agenda" del bloque.
Lavagna: "Va a caer la inversión y afectará el crecimiento" |Es clave, dijo, la estrategia de desarrollo
Un país con reglas claras para los inversores, integración regional sin caudillismos y recursos fiscales para proyectos productivos sin rifar el superávit. Esas son las consignas que Roberto Lavagna tiene en mente como candidato virtual a la presidencia para su posible plan de gobierno.Lavagna dijo en una entrevista con LA NACION que el proceso de alto crecimiento económico puede frenarse a fines de 2007 como resultado de las señales negativas que se le brindan al sector privado y que hay que fomentar la inversión de largo plazo en un modelo de "desarrollo cualitativo".
Este mismo paradigma es el que imaginan aquellos economistas que, desde el peronismo y el radicalismo, esperan su lanzamiento formal como candidato a presidente.
Pero Lavagna no se apura, sobre la base de su experiencia en el Palacio de Hacienda: "Si hubiéramos cedido a las presiones para acelerar la renegociación de la deuda en default, las cosas habrían salido mal. Ahora creo lo mismo", expresó.
De todos modos, el ex ministro de Economía cree que en los últimos meses el Gobierno fomentó "una división riesgosa entre ideas populistas y noventistas, personalizadas por Menem y Cavallo". Por esta razón, se queja cuando se vincula su figura a la del ex presidente que gobernó entre 1989-1999: "Esa es una operación oficial; me quieren dejar pegado a Menem y a Sobisch", advierte.
-¿Cuál es el mayor peligro que enfrenta la economía?
-No hay un gran frente de tormenta inmediato porque hasta ahora hubo pilares sólidos, pero la inversión va a comenzar a caer con fuerza a fines del año próximo y eso afectará el crecimiento. Sin duda el mayor intervencionismo estatal en materia económica le quita espacio al sector privado, que fue muy dinámico en el proceso de recuperación tras la crisis. Además, está la cuestión energética, como lo demuestran los cortes que ya hubo y que se intentan minimizar.
-¿Cómo se evita ese riesgo?
-La clave es tener una estrategia de desarrollo, sobre todo en términos cualitativos. Hay que eliminar la mala imagen que está proyectando el país hacia afuera, cumpliendo un rol específico en el mundo; y antes que nada, en la región, eludiendo estar a la cola de Chávez.
Luego vuelve a la cuestión económica, en la que se siente más cómodo. "Para lograr más inversión hay que acelerar leyes como la que promueve la actividad de las Pyme", afirma.
-Pero el Gobierno afirma que esta ley es demasiado costosa en términos fiscales...
(Enojado) -¿No es más costoso subsidiar al transporte, los servicios públicos y a varios gremios al mismo tiempo, o pensar en un tren bala?
Otra de las claves para que la inversión siga creciendo ("a fines del año pasado estaba en el 24 por ciento del PBI, un récord" a precios corrientes, recordó con orgullo), afirma, es mantener una política adecuada en materia de precios, aclara. En el diccionario de Lavagna no figuran los acuerdos de precios, sino políticas macroeconómicas para frenar la inflación.
-Economía dice que tuvo que utilizar los acuerdos porque usted dejó crecer la inflación en 2005.
-Es mentira; nosotros lanzamos un paquete para subir tasas y canjes, y crear el fondo fiscal anticíclico que ahora no se sabe si está o no; y, además, la inflación está en el mismo nivel en relación al PBI que el año pasado, cuando no había ningún acuerdo de precios que desalentara la inversión.
Lo que tiene en claro Lavagna, dicen a su lado, es que hay que mantener la actual configuración macroeconómica "aunque con mayor énfasis en el plano fiscal, junto con un tipo de cambio que sea alto pero se vaya apreciando, y cierto endurecimiento en el mercado monetario en términos de tasas".
En esta sintonía, Jorge Sarghini, uno de los diputados justicialistas que impulsa la candidatura del ex ministro, opina que una gestión lavagnista "mostraría diferencias con este gobierno por el lado de las inversiones, para cambiar el rumbo de lo que él llama el capitalismo de amigos; y también en términos de política de distribución del ingreso, que ahora se limita al empleo formal y a los planes clientelistas de siempre".
Sarghini afirmó a LA NACION que Lavagna se preocupará por "la cuestión institucional, más allá del rol del Congreso, para frenar el preocupante avance escandaloso del Gobierno en el Banco Central".
Por Martín Kanenguiser
De la Redacción de LA NACION
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