Es impostergable definir nuestro sistema de seguridad social |Por Juan Carlos Tomasetti
BUENOS AIRES, ago 21 (DyN) - Desde 1958 la determinación del valor socialmente justo de los haberes en el régimen previsional es un problema irresuelto como resultado de la inadecuada aplicación del principio constitucional de la movilidad de los haberes y, muy especialmente, en los períodos de inflación.
Como ocurrió hace 50 años, pero con una realidad distinta, en materia de seguridad social una vez más los argentinos hacemos que el árbol nos tape el bosque, sin debatir sobre el financiamiento de la seguridad social.
El Programa Argentino de Seguridad Social que el Presidente Juan Domingo Perón había aprobado durante su tercera presidencia, y que contemplaba aspectos integrales y de largo plazo se truncaron con su muerte.
Desde hace 10 años estamos debatiendo si a la seguridad social la debe administrar el sector público o el sector privado.
Hace 40 años debatíamos sobre el rol de los aspectos jurídicos y económicos en la seguridad social, sobre la centralización o descentralización de la operatoria y la recaudación, mientras tanto fuimos improvisando nuevos recursos (en los 80 fue la participación del IVA generalizado, en los '90 un porcentaje de los ingresos por privatizaciones); impusimos tributos con efectos distorsivos (impuesto al cheque); y fuimos asignando específicamente a la seguridad social distintos porcentajes de participación directa en la recaudación de casi todos los impuestos vigentes.
Esto último en perjuicio de la masa coparticipable, lo que puede observarse claramente en el denominado "laberinto de la coparticipación". Simultáneamente fuimos produciendo modificaciones coyunturales en las edades y requisitos de las prestaciones, y también modificaciones en las alícuotas de los aportes y contribuciones (disminuciones y/o aumentos) en cumplimiento de las denominadas políticas de flexibilización laboral, y/o en los planes de competitividad.
Europa debate desde hace varias décadas la problemática del financiamiento de los regímenes de seguridad social, cuya fortaleza se deteriora continuamente a partir de la dinámica de la ecuación activos/ pasivos.
El problema esta en el financiamiento de los sistemas, que es problema de fondo a resolver. Una vez más pensamos que es impostergable definir de manera estructural nuestro sistema de seguridad social para las próximas generaciones.
Debemos ver con claridad el problema que se origina con las mayores expectativas de vida y las menores tasas de natalidad, que elevan continuamente el universo de jubilados sobre el número aportantes.
La ecuación se agravada financieramente cuando se agrega el desempleo, los bajos niveles de ingresos y el trabajo informal. Por ello sostenemos que es necesario promover un debate sobre el financiamiento, de forma integral y sostenida. Y es imposible omitir que las remuneraciones como base de tributación para el sostenimiento del sistema son definitivamente insuficientes. No alcanza, se hizo en el pasado, con gravar solo al trabajo.
(*) Asesor de la Presidencia Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados
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