Editorial - Día del Abogado
Hoy se recuerda el aniversario de la muerte de Juan Bautista Alberdi y se celebra el Día del Abogado. El Colegio de Abogados de la Ciudad de Buenos Aires ha emitido un comunicado para subrayar el sentido de la fecha y rendirle homenaje a Alberdi, abogado prestigioso que ejerció activamente su profesión, creyó en el poder de la ley para cambiar la realidad, propuso un modelo de país sobre el respeto de los derechos individuales y fue inspirador y artífice de la Constitución de 1853.
En un país resignado a la crisis, en permanente emergencia, en el que crecen la desconfianza y la inseguridad en la Justicia y la corrupción, como hombre de derecho el abogado debe defender sin respiro las instituciones, reclamar la plena y estricta vigencia de la ley, oponerse a todo sectarismo y luchar por un Poder Judicial justo, fuerte, honesto e independiente.
La ciudadanía -ha dicho el Colegio en la ocasión- se sentirá honrada y respetada cuando vea que sus gobernantes honran y respetan la ley de todos a fin de asegurar las instituciones, ganar la confianza externa, y establecer modos justos y reales de administración, distribución y desarrollo. No hay crecimiento sin paz y sosiego, condiciones básicas para difundir la ley del esfuerzo, incentivar el trabajo creativo y rescatar la solidaridad con el prójimo.
Es imprescindible defender el principio liminar de la división de poderes, atacado por la ley de reforma del Consejo de la Magistratura; la reglamentación de la Comisión de Tratamiento de los Decretos de Necesidad y Urgencia, y la denominada ley de superpoderes, donde se entregan el control y la asignación del gasto al Poder Ejecutivo, en forma permanente y sin ningún control del Congreso.
Es oportuno, pues, que en el Día del Abogado, profesión a la cual tanto le debe el país, los abogados hagan también su autocrítica y comprometan su esfuerzo, junto con el de la ciudadanía toda, movilizándose a fin de preservar la independencia de las diferentes funciones del gobierno, evitar el autoritarismo y la concentración del poder y comprometer sus conocimientos en acompañar a la población en la difusión de la necesidad de vivir en la legalidad y en el respeto por las instituciones, siguiendo con eso el señero ejemplo de Alberdi.
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