Planificación v. cantidad, por Angeles Castro
La sanción de una ley que incorpora al plantel de personal del gobierno porteño a unos 2200 beneficiarios del Programa Jefes de Hogar vuelve a abrir el debate sobre la inmensa cantidad de empleados en dependencias públicas y la deficiente atención que, como contrapartida, reciben los vecinos en distintos organismos y establecimientos.
Actualmente, existen 109.788 agentes de planta permanente distribuidos entre la administración central y los entes descentralizados. Un dato: esta dotación estable supera en 10.135 puestos a la total registrada hace diez años, en 1996, en los albores de la autonomía porteña. Ese año, había 99.653 empleados en el aparato estatal.
Sin embargo, el aumento de los agentes no derivó en una mejor calidad de atención a los vecinos; los expedientes por reclamos tardan meses y hasta años en prosperar, comunicarse con los call center es una hazaña y conseguir turno en un hospital, una odisea. El incremento del personal tampoco agilizó, hacia dentro del gobierno, los procesos de toma de decisiones ni ciertos trámites que lo merecen como, por ejemplo, los licitatorios.
* * *
Como freno a las críticas por la gran cantidad de empleados públicos, al gobierno porteño le gusta destacar que "más del 75% de los 100.549 agentes de la administración central son docentes, médicos, enfermeros y residentes". Más exactamente, el 47,41% (47.666) trabaja en educación; el 28,82% (28.982) en salud y el 23,77% (23.901) en el escalafón general, que incluye a administrativos y personal de limpieza, entre otros.
Pero, ¿están bien distribuidos? Dos datos resultan útiles para reflexionar: 1) los 47.666 empleados en establecimientos educativos asisten a una población de casi 330.000 alumnos; 2) los 28.982 trabajadores del área de salud atendieron el año pasado más de 9.110.000 consultas y 191.000 internaciones. A priori, algo no cierra.
Asoman entonces varias conclusiones. Que no por hiperdesarrollado el Estado porteño asegura una buena llegada a los vecinos ni el aceitado funcionamiento de los circuitos administrativos. Que en lugar de sumar gente porque sí -como hizo la Legislatura con los casi 2200 jefes y jefas de hogar, sin escuchar antes las necesidades del gobierno- convendría responder a una planificación meditada.Y que deben analizarse otros factores, como las funciones asignadas, el desempeño y el nivel de presentismo, para alcanzar la eficiencia.
Link corto: http://www.lanacion.com.ar/835637
Comentarios
Los comentarios están bloqueados