Carta de Lectores |El bar que no quiso atender
Los martes voy a sesiones de terapia, durante una hora, y mi hijo Agustín se queda en el bar "Glumy". El padece secuelas de parálisis cerebral infantil, y usa silla de ruedas. El 11 de julio, en ese bar de la avenida Córdoba 4399, le pedí al camarero que le sirviera un café y cualquier otra cosa que mi hijo solicitara. Grande fue mi sorpresa cuando la encargada me dijo que por orden del dueño no podía servirle nada, y me solicitaba que dejara el lugar. Me dijo que podían tener "algún problema" con él. Intenté explicarle que Agustín goza de perfecta salud, que no tiene problemas de conducta y se expresa y se dirige correctamente. Los esfuerzos fueron en vano.
Este hecho constituye una violación a las leyes vigentes sobre discriminación, deben tomarse las medidas que correspondan.
Silvia Moons
SAN ISIDRO
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