Piden elevar a juicio la causa por la desaparición y asesinato de Rodolfo Walsh
Buenos Aires, set. 5 (NA) -- La ex diputada nacional Patricia
Walsh solicitó hoy ante la justicia la elevación a juicio oral de
la causa por el secuestro y asesinato de su padre, el periodista
Rodolfo Walsh, ocurrido en marzo de 1977 al cumplirse el primer
año de la última dictadura militar.
Voceros judiciales indicaron que el pedido fue formulado ante
el juez federal Sergio Torres, quien ya había clausurado la etapa
de instrucción y había corrido vista a las partes -la propia Walsh
y el fiscal Eduardo Taiano- para que formularan la requisitoria de
elevación a juicio.
La presentación fue realizada a tavés de un escrito de 21
carillas elaborado por el abogado la ex diputada Patricia Walsh,
Marcelo Parrilli, donde se pidió que sean juzgados, entre otros,
los ex capitanes de la Armada Jorge "el Tigre" Acosta y Alfredo Astiz.
Además, se reclamó que sean juzgados los acusados Pablo García
Velasco (alias "Dante"), Jorge Radice ("Ruger"), Juan Carlos Rolón
("Niño"), Antonio Pernías ("Trueno" o "Rata") y Héctor Febres
("Selva" u "Orlando").
Voceros judiciales indicaron que la nómina de represores que
actuaban en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA), respecto
de quienes reclama el proceso oral y público, se completa con
Julio César Coronel ("Maco") y Ernesto Frimon Weber ("220").
Rodolfo Walsh fue baleado en la esquina de San Juan y Entre
Ríos, en Capital Federal, el 25 de marzo de 1977, tras ser
emboscado por el grupo de tareas 3.3 de la ESMA gracias al dato
que les proporcionó un prisionero, y le disparó.
En ese momento, el periodista iba a repartir entre algunos
contactos su ya célebre Carta Abierta a la Junta Militar, a un año
del golpe.
Además, durante esa misma madrugada, los represores saquearon
su casa, en la localidad de San Vicente, donde Walsh vivía con una
identidad falsa (Norberto Pedro Freire, supuesto profesor de
inglés).
Gracias a ese seudónimo, según su hija Patricia, Walsh pudo
escribir Operación Masacre, el libro sobre el fusilamiento de
militares peronistas en 1956.
En la causa quedó asentado que los represores de la ESMA le
robaron desde un Fiat 600 hasta documentos internos de Montoneros,
un mapa de cuerpos celestes, rastreadores de frecuencia radial,
fotos y cuatro cuentos: "Juan iba por el río", "El 27",
"Ñancahuazú" y "El aviador y la bomba".
Otras personas desaparecidas en la ESMA declararon que vieron
el cuerpo de Walsh en un sótano.
En su extenso escrito, el abogado de Patricia Walsh reprodujo
testimonios recogidos en la instrucción y que fueron valorados en
su oportunidad por el juez Torres para dictar, con la intervención
del secretario Diego Slupsky, los procesamientos luego confirmados
por la Alzada.
A pesar de que la acusación es por dos delitos, uno de los
cuales prevé una pena de hasta 10 años -el robo en poblado y en
banda- y el otro con una condena en expectativa de hasta seis -la
privación de la libertad-, durante el debate se intentará
incorporar la figura del homicidio.
Sobre Acosta, el pedido de elevación a juicio recordó que se
desempeñaba como Jefe del departamento de Inteligencia de la
Unidad da Tareas 3.3 que operaba en la ESMA y era quien "tenía
pleno dominio sobre los hechos que en el interior de esa
dependencia naval protagonizaban los integrantes de esa unidad".
"Lo que ocurría dentro y a partir del mencionado centro
clandestino de detención, tortura y exterminio despendía
directamente de Acosta, según surge de numerosos testimonios",
explicó Parrilli.
Sobre Astiz -de quien recuerda sus alias de "Cuervo", "Rubio",
"Angel", "Gonzalo", "Gustavo Niño" o "Alberto Escudero"- el
escrito señala que operaba en la ESMA y cita testimonios acerca de
su "participación en los operativos realizados en el marco del
sistema de terrorismo de Estado".
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